jueves, 24 de diciembre de 2015

No es la Navidad, eres tú

Buenos días y bienhallado, bienhallada: 

¿Qué tal en estas fechas que tanto nos mueven por dentro? Percibo en estos días una energía general que oscila entre la alegría, la resignación, la furia, la tristeza, el alivio, el odio, la desgana y las ganas de desaparecer.... Muchas emociones, pocas neutras y sostenidas. 

Porque, queramos o no, estamos en Navidad. 


Eso supone, en la mayoría de los casos, reuniones familiares. Pasar unos días o unas horas con las personas con las que quieres estar... o con aquellas que de sólo pensarlo sientes náuseas (con todas las más razonables variables intermedias, por supuesto). 

Si tienes la suerte de formar parte de una familia feliz, mi enhorabuena. Seguramente ni estarás leyendo el blog estos días, de todos modos. Hoy hablo para lo/as otros/as, para quienes no tienen tanta fortuna y sólo desean que pasen estos días. 

Primero, mi solidaridad. Nací y crecí en una familia disfuncional. 

Segundo, es una buena oportunidad para revisar tu actitud, aquello que sí depende de ti. 

Por ejemplo, ¿te reconoces en alguno de los pensamientos parásitos?
Vuelvo a traer una parte del dibujo de la entrada dedicada a las pérdidas de energía, por estar muy al hilo:



Muy navideño sería tratar de cambiar a otras personas, conectarse con energías negativas, como la queja, la ira..., querer tener la razón, querer tener el control, y, cómo no en todo lo familiar, cumplir con las expectativas ajenas... o pretender que otras personas cumplan con las nuestras. 


¿Te suenan? 


¿Y qué pasaría si utilizaras la aceptación y el pensamiento positivo en Navidad?


¿Y si dejas de querer ser perfect@ y decides, por ejemplo, que sí que vas a la cena de Nochebuena pero que no asistirás a ir a la comida de Navidad porque prefieres quedarte en tu casa tranquilamente? ¿Y si dejas de querer llenar las expectativas de los/as demás y cumples con el respeto a ti mismo/a?

¿Y si dejas de querer que la/os demás sean como quieres tú y simplemente les aceptas como son? 

¿Y si dejas de querer tener la razón(aunque la tengas)? ¿Y si la última palabra la dice otra persona?

¿Y si tratas de recordar los buenos momentos vividos junto con aquellas personas de la familia a la que perteneces?

¿Y si dejas para otro día la resolución de conflictos?

Te invito a que trates de ver el lado positivo de tu familia, el amor que está debajo de esas reuniones, que origina la  fuerza cohesionadora para ir todos/as a un lugar común

Hagamos lo difícil: actuemos desde el perdón, la conciliación y el amor.


Para terminar, una bellísima poesía de Blas de Otero,




Cuanto menos aire, más.
Cuanto más sediento, más.

Ni más mi menos. Más.

Podrá faltarme el aire, 
el agua, 
el pan,
sé que me faltarán.

El aire, que no es de nadie.
El agua, que es del sediento.
El pan. Sé que me faltarán.

La fe, jamás.


Blas de Otero.

Mi bendición:


Virginia Castanedo



Creatividad, Arteterapia y Educación emocional 
Sesiones individuales y grupales
sendarte.arteterapia@gmail.com
679 664 693- 946 022 836
Canal de Youtube: Elcaminocreativo 




jueves, 3 de diciembre de 2015

¿Escuchas o monologas?



"Mi evolución". Collage. 29 nov. 2015
Buenas tardes:

Hacía ya varios meses que no escribía nada en el blog, pero hoy he encontrado las ganas y la oportunidad. Espero que te sirva.

Tras una temporada con sufrimiento en la zona lumbar, decidí hacerme cargo de ello, volver a un fisioterapeuta y comenzar con pilates en cuanto me encuentre mejor. Ayer fui a una sesión con una especialista nueva, porque no conseguí cita en mis lugares habituales.

Manipulaba mi cuerpo mientras hablaba de sus problemas y dificultades. Comencé a escucharla. Cuando noté un dolor agudo en un momento dado, decidí que era el momento de centrarme en mi cuerpo y en las sensaciones, necesitaba tener toda mi conciencia y una respiración profunda para poder sobrellevarlo. Me dijo que "era normal" que me doliera. Y siguió hablando: de realización personal, de meditación, de dinero, de todo lo que sabía y yo debía saber. Confundió mi silencio con interés por lo que contaba.

Empecé a temer por mí cuando aparecieron en su conversación temas personales muy duros, como un aborto reciente. Seguía amasando y quebrando mis huesos mirando hacia su interior, hacia sus dificultades. Yo era una excusa para el desahogo.

Salí de allí sintiéndome utilizada. De hecho, siento que la ausencia de agujetas que tengo ahora no es natural sino fruto de mis músculos doloridos con un tratamiento ajeno, en parte por la brutal diferencia de lo que he sentido en otras ocasiones en otras manos más atentas a la persona que se tiende en la camilla.

¿Qué he aprendido de esto? Bueno, he abierto una serie de preguntas y reflexiones que puedes plantearte también si lo deseas.


Sobre la comunicación:

¿Escucho a las personas cuando me hablan? 
¿Permito que se expresen? 
¿Qué temas tiendo a monologar?
¿Cómo puedo mejorar mi manera de comunicarme?


Sobre la intuición y el autocuidado:

En otra ocasión había entrado en ese Centro a pedir información, pero no me gustó, . ¿Por qué no hice caso a mi intuición y regresé?
¿Qué sucede cuando buscamos soluciones de emergencia en vez de soluciones a largo plazo? 

Por cierto, sigo activa en Twitter, @camino_creativo. 

Mi bendición:


Virginia Castanedo



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