viernes, 25 de abril de 2014

Ganar tiempo, dilatar los días.

Buenos días:

¡Oh, que me pilla el toro! Menos mal que encontr(ar)é un hueco para escribir la entrada del blog entre varios proyectos creativos. 

Hoy hablamos del tiempo, de ganar tiempo, de perderlo, de trucos para trabajar con interrupciones*, etc. 

¿Qué uso haces tú del tiempo? ¿Te cunde el día o desearías más horas? 


 En las fotografías, el proceso desde el inocente rebaño de nubecitas hasta que se reúnen para la lluvia, concentrado en el trayecto de vuelta de Salamanca a Bilbao. Espero que os guste. (Y disculpad mi memoria: antes sabía cómo se llamaba cada tipo de nube. Espero poder poder la información en otro post.).

En los cursos de Gestión del tiempo suele recomendarse planificar un máximo de un 50% de nuestro tiempo y dejar el resto para las cuestiones urgentes que vayan surgiendo, imprevistos, etc. Si después esos huecos que hemos dejado quedan vacíos, te encuentras con una(s) hora(s) por delante para hacer lo que desees.




Claro, ¿y qué sucede cuando tenemos el 90% del tiempo ya ocupado en diferentes actividades? Para que la creatividad no se retire y deje su espacio al estrés es importante cómo piensas y cómo empleas esos tiempos muertos, como por ejemplo los trayectos en transporte público, colas, retrasos, la siesta del bebé, etc. Minutos valiosos que, si los pasas preocupándote o quejándote o pensando en dónde te gustaría estar, se esfuman y pueden llegar a estropear los venideros, si empiezas a amargarte. Lapsos que no sabes cuánto van a durar, y que en realidad son un regalo. 

Siempre, claro está, que te entrenes en continuar con el mismo hilo de pensamiento en el que lo dejaste la última vez, o planteándote nuevos retos creativos. ¿Cómo? Tan sencillo como apuntarlo en un cuaderno de notas (o artilugio tecnológico como tableta, etc.) Personalmente prefiero el papel porque además puedo dibujar.  De este modo, las ideas permanecen, las puedes consultar cuando desees... 



De hecho, las puedes consultar cuando ya se te habían olvidado.

La memoria es limitada, como puedes comprobar día a día. El papel da la bienvenida y guarda todo lo que desees.

De esta manera, es más fácil realizar microacciones que te acerquen a tus sueños. 

¿Que no tengo 5 horas por delante para crear? No importa, encuentro de repente 15 minutos inesperados y dorados para utilizar, para poder hacer algo que me acerque a lo que anhelo. Una llamada, escribir un correo electrónico, una entrada del blog, diseñar un panfleto, una idea, dibujar...

Me aferro a los minutos igual que antes a los días. Cuando se termina el oasis, cierro la libreta y la pongo en barbecho hasta la siguiente oxigenación.Tengo preparado mi cuaderno con la pluma y las acuarelas para escribir e ilustrar, para hacer mapas mentales: mi vida creativa resumida en lápiz y tinta. Cada pequeño apunte genera avanzar en una entrada, en un libro, en una ilustración.  Cuando vuelvan las mareas de tiempo generoso tendré material para desarrollar, guardado en mi botín de papel.

¿Y tú, tienes tu Cuaderno de notas?

Próximas entradas: cómo pensar con mapas mentales (¡La última entrada escrita es de 2009!). Cambia tu vida a positivo con este método.



Entradas relacionadas:

Gestión del tiempo
Vivir en lo urgente 
multitarea
Concentrarse y dispersarse
Correr mucho para llegar al mismo sitio

Valores personales



* Soy experta desde que soy madre.


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sábado, 19 de abril de 2014

Energía en los alimentos. El jengibre.

Buenos días:

Desde un pueblecito de Salamanca, y con la impresión de que todo el mundo está de vacaciones (o al menos, muy desconectado/a del día a día), escribo la entrada semanal.

Hablamos hoy de las costumbres alimenticias actuales y de un producto muy especial: el jengibre.

Llevo un tiempo pensando en escribir algo sobre alimentación, desde que di a probar a mi hermana pequeña un muesli ecológico sin azúcar que me parecía un descubrimiento afortunado por su sabor delicioso y un precio muy bueno (excelente si lo comparamos con los cereales que inundan los supermercados, con el azúcar como ingrediente principal, a un coste para el bolsillo similar al mismo peso). Yo estaba contentísima, cuando me suelta: "Esto no puede gustarte". 

Pasada la decepción inicial, me di cuenta de que acostumbrarse a la comida sana es un proceso más o menos largo, precisamente porque, salvo que estés muy concienciada, desde la infancia nos alimentamos de azúcar, grasas y potenciadores de sabor.

¿Cuál es entonces el triste resultado? Que pruebas algo natural y no sabe a nada. Hay que añadirle grasas (mahonesas, ketchup, quesos en lonchas, etc.). Enmascarar sabores. El subidón energético del azúcar se funde rápidamente y nos pide más. Las grasas funcionan parecido. Es un círculo vicioso.

Tenemos que reacostumbrar el paladar, hasta que sea al revés: que cuando pruebes algo con glutamato monofónico notes picor en la lengua y escozor por la sal (me pasa ahora), así como el azúcar (me produce dolor de dientes casi instantáneo) en la pastelería industrial, que ya ni pruebo.

Alimentos que dan energía sana inmediata (lista totalmente subjetiva y personal:

Ajo, sardinas, naranja, limón, huevo revuelto o en tortilla, jamón ibérico, frutos secos tostados (no fritos), en especial nueces, almendras, avellanas. 

Y ahora, el protagonista amarillo dorado.


Hace un par de años descubrí el jengibre, y masticarlo en crudo es una sensación de euforia, frescor y energía que perdura con el paso de los años y de las catas. Es una mezcla de limón y picante con toda la efervescencia de las primeras naranjas del invierno, tan llenas de vitamina C ligeramente ácidas que te invitan a descubrir todos los gestos en tu cara.



Ahora que leo sus propiedades para este artículo, en el enlace al que os remito arriba, entiendo la sensación eufórica cada vez que lo tomo. Bueno para el aparato digestivo, respiratorio, circulatorio... (También he leído que en el embarazo y lactancia es contraproducente, así como si tienes cálculos renales o te medicas contra la hipertensión. En todo caso, es un alimento poderoso, consultad al médico).


¿En qué puedes utilizar el jengibre en la cocina?
- En crudo rallado sobre legumbres (yo las hago sólo con verduras, desconozco el sabor del jengibre con carne o embutidos). Buenísimas, una dosis de poder instantáneo.
- Rallado junto con ajo (la misma cantidad) para sofrito para verduras, pescados y carnes. Últimamente lo he probado con chicharro y verdel y es delicioso.
- Una cucharadita, también en polvo, añadido a tus bizcochos.
- En infusión antigripal y digestiva todavía no lo he probado. Os cuento en las siguientes entradas. Recuerda que introducir elementos nuevos en cualquier ámbito de tu vida estimula la creatividad. La alimentación es una fuente inagotable de variedades.



¿Y tú, cómo te alimentas?


Entradas relacionadas:
Tu huella ecológica
Aliñar lo cotidiano con la creatividad
Pasos para que tu dinero sea solidario





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jueves, 10 de abril de 2014

La transmisión inconsciente de las reglas familiares


Buenos días:

Desde que he tenido a Leonardo han cambiado algunas cosas. Muchas en realidad. 
Básicamente quiero que sea feliz y buena persona. Que encuentre y desarrolle su talento para darlo al mundo. 

¿Y cómo puedo contribuir a ello sin interferir, sin cortar, sin dirigir de manera inconsciente? 
Cuando profundizo en temas de Psicogenealogía y constelaciones familiares, me doy cuenta del camino recorrido y del que me espera en el horizonte. Sí, he aprendido algunas cosas. Una parte ínfima respecto a lo que todavía me queda por interiorizar. 

¿Por qué caminos conducimos a nuestros hijos?


Me voy fijando cada vez más en cómo nos mira Leo: con la intensidad de un bebé. Qué gestos hacemos, qué actividades, cómo nos movemos, qué cogemos... Lo quiere saber todo, conocerlo; a fin de cuentas tiene un mundo entero nuevecito a su disposición.

Nota cómo me encuentro cuando se tumba sobre mí, igual que me adormezco con su calor y con sus latidos. De una manera inconsciente absorbe toda esa información. 

Los bebés, los niños y las niñas, saben. Sin palabras, de una manera instintiva.

De este modo, todos y cada uno de los matices, de nuestra voz y de nuestros gestos le dicen cómo interpretamos  la vida, a quién apreciamos más, de quién no nos fiamos. Los niños saben. Van grabando en terreno virgen toda esta información.

Por eso, cuando las personas adultas comentan: "no sé cómo no le gusta tal cosa, si delante de él la comemos" o "siempre hemos hablado de Fulanito con respeto, aunque le tengamos manía. ¿Por qué mi hijo le rehuye?", es porque los padres y las madres (y otras personas de referencia) estamos enviando señales sutiles contrarias a lo que decimos.


5 maneras inconscientes de transmitir señales a nuestros hijos e hijas


- Muchas veces tendemos a tratar al niño igual que a la persona o rama familiar a la que se parece, con sus expectativas correspondientes. Si por ejemplo se parece al padre, la inercia nos puede inclinar a creer que también va a ser así en gustos y personalidad. "Es de los nuestros".

- Si ves en los ojos del niño o de la niña actitudes o luz adulta, no es más que una proyección. Me explico: cuando trabajé de voluntaria con un grupo de niños y niñas de 5 años en riesgo de exclusión social en Bilbao La Vieja, escuché varias veces, patidifusa, de sus cuidadoras: "Este niño es malo". ¿Malo, con cinco años? ¿Viniendo de familias desestructuradas y con graves carencias económicas y afectivas? Sólo es un radar que capta todas y cada una de las señales de su entorno. Tiene miedo, se defiende como ha visto y como sabe. Necesita amor. Menos mal que, como dice Cyrulnik, quien desarrolló y dio a conocer el concepto de resiliencia, siempre estamos a tiempo de querer incondicionalmente a un niño y volver a darle la dignidad que tiene.

- Silencios, secretos, omisiones. Todo aquello que se hace laguna y que se calla el niño lo entiende como tema tabú. 

- Sobreprotección (que acaba estallando), que consiste, entre otras cosas, en que no se hable de las personas de la familia que han muerto, o que se han ido lejos, o con quienes estamos enfadados.

- Negar o burlarse de los sentimientos con los que nos sentimos incómodos, como la ira, el miedo, etc. Hablamos con detalle de esto en la entrada titulada Emociones sustitutivas.



Desde el amor podemos ayudar a nuestros hijos a buscar su camino fuera de los trazadosLa verdad, el perdón y el amor liberan.

Y si el padre y la madre han sanado sus deudas kármicas y familiares, para el niño será más fácil ser él mismo.

Tenemos por delante un gran trabajo interno.

Entradas relacionadas:
¿Qué sueña el bebé dentro del útero materno?
Introyección o creencias arraigadas 
El amor es la energía que mueve el mundo.
El amor nos hace grandes
Mirar a los ojos
Perdonarte a ti mismo
Perdonar
- El odio, cáncer emocional. 
Efectos del odio en cuerpo, mente y emociones.





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jueves, 3 de abril de 2014

Permanecer o volar: las raíces y las alas


Buenos días:

Bienvenida Patricia Núñez López como nueva seguidora del blog. ¡Gracias a todos/as y a cada 1!


Hoy vamos a hablar sobre el equilibrio entre aquello que nos da estructura, las raíces, y nuestro espíritu, con el que nos permitimos soñar, crear, intentar y crecer.

Lo enlazo con estos versos magníficos deJuan Ramón Jiménez que volvieron a mi cabeza como si hubieran sido llamados:

Raíces y alas, 
pero que las alas arraiguen 
y vuelen las raíces 
a continuas metamorfosis


Todo, porque estos días hemos estado sopesando la posibilidad de ir a África con mi familia, por una oferta de trabajo de mi marido. 

Mi primera respuesta, cuando llegó a casa y comentó que había posibilidades, fue poner la barrera de la negativa. "¿Precisamente ahora?". 

Y me di cuenta, tras una noche de insomnio feliz, ese que precede la gestación de un proyecto gigante y verdadero como puede ser encontrar la manera de aplicar tu talento en el mundo, de que si no era capaz de irme verdadera y profundamente contenta, de dejarlo todo (salvo a mis seres queridos, y no quiero imaginar otra cosa), estaba perdiendo aquello que me puede hacer crecer y desarrollarme como ser humano por lugares no programados. Las raíces cortaban las alas. En otras ocasiones, es al revés; y nos convertimos en semilla voladora esperando eternamente una tierra cálida.


"Mis pies ¡qué hondos en la tierra!/ Mis alas ¡qué altas en el cielo!" J. R. Jiménez



Los viajes, los traslados, emigrar, nos remueven los cimientos más profundos, todo aquello con lo que incluso no contamos y que forma parte inveterada de nuestro ser. Porque también soy como soy  por las calles que recorro, por los trayectos, las personas con las que me cruzo y convivo, por las costumbres que ni siquiera me he cuestionado, por la luz y el clima de mi infancia.


¿Puedo resumir mi vida en una maleta? ¿A qué me aferro, a objetos, a personas, a lugares...? ¿Es lo mejor para mí? ¿Tengo objetos o me tienen a mí?



Sube el miedo a salir de mi Zona de comodidada transformarme en lo que no sé, en lo que no controlo.¿Qué saldrá de la crisálida que soy ahora?

Miedo porque no podré volver al mismo lugar que dejé, al mismo empleo... sin darme cuenta de que, pasados unos años viviendo esa experiencia, tal vez yo misma no querría volver al mismo sitio, porque habría crecido. 

Y brotan las preguntas a borbotones, porque ante tal novedad no tengo respuestas, voy a lo Nuevo, hacia lo inexplorado, hacia la Creatividad pura.

Ante esta nueva posibilidad emocionante, reviso mi vida entera. ¿Qué es mejor que esto? 
Y de repente, hay joyas que me parecen baratijas. (¿Será también al revés?)


Hay que decir que, finalmente, seleccionaron a otro candidato, por lo que seguimos en Euskadi, como hasta ahora. 

Pero ya no somos los mismos, porque el proceso mental de aceptar ir allí, con todo lo que conlleva, estaba hecho.

Y tú, ¿te marcharías? 

Un enlace a la Antología poética de Juan Ramón Jiménez, para que puedas disfrutar de sus poemas. Y unos versos sobre el mismo concepto:


Mis pies ¡qué hondos en la tierra!

Mis alas ¡qué altas en el cielo!


Es el poema XLIV de Eternidades de Juan Ramón Jiménez.



Entradas relacionadas:
Involución, evolución y zona de comodidad


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