jueves, 30 de enero de 2014

Adquirir una costumbre: excusas de la primera semana (ejem)

Buenos días:

Después de la entrada anterior, en la que expuse los puntos para conseguir acostumbrarte a algo y que forme parte entreverada de tu vida, toca dar parte de lo que he hecho con los ejercicios hipopresivos que me puse como meta esta semana. 

Tengo que reconocer que ha sido un fiasco: sólo hoy, a medias y porque iba a publicar en el blog. 

Entonces, ¿qué ha sucedido para que la teoría no se convierta en práctica?


Excusas que me he puesto:



1. "Luego". Y al final del día:  "Mañana, mañana". 


En este círculo he navegado de jornada en jornada, avergonzada por mi falta de compromiso ante ti, que me lees, y ante mí misma. Con la mente en menor rendimiento porque llevaba una alarma particular que de vez en cuando sonaba: "a hacer los ejercicios".
Es decir, sumaba un auto-tormento regular a mi bajada de autoestima por no ser capaz de plantarme y decir: "Ahora".
Esa voz, finalmente, pierde fuerza hasta callarse.


2. Los "debo" y "tengo que" no funcionan.

En mi caso, amanecía el día, y pensaba: "venga, tengo que hacer los ejercicios". 
La entrada sobre los Introyectos o creencias puede darte más detalles. En la Terapia Gestalt abogamos por cambiar en "debo" por el "quiero", es decir, para comenzar algo tienes que desearlo. ¿Cómo? Sigue leyendo.


3. Cómo veas tú esa costumbre te lleva al abandono o al éxito:

Me he dado cuenta de que me decía a mí misma que esta nueva costumbre era una obligación más, una tarea añadida, un esfuerzo. Fíjate en la carga  negativa de estas palabras o quejas

En realidad, quiero hacerlo porque supone el paso previo a la liberación de poder volver a correr.

Busca una actitud positiva, formúlala en positivo.




4. Busca o elabora una imagen con tu objetivo ya realizado.


Estaba justo hoy leyendo un periódico antes de entrar a mi clase de euskera, cuando me he dado de bruces con la imagen de una adolescente, campeona de Euskadi de Cross de su categoría, con la sonrisa de la felicidad de quien ama correr. Y me he acordado de lo que prometí en este espacio y a mi cuerpo ahora dolorido por la falta de movimiento.
Y he decidido hacer un collage con las fotografías de una revista, imagen que ilustra este post: unas zapatillas de alguien joven, una mujer deportista muy contenta, un grupo de baile  de personas con su físico como herramienta, árbol y monte (¡viva el cross!) y cómo no, un mapa de mi amada villa de Bilbao.

Ahora sí. Veremos los resultados de la próxima semana.






Entradas relacionadas:

La mente y el arte de amargarse la vida

El ejercicio físico y su relación con el proceso artístico

- Energía interior y pensamiento positivo:

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jueves, 23 de enero de 2014

¿Y si nunca me enfado? Causas y consecuencias



Buenos días:

Volvemos con la tercera y última entrada dedicada al enfado esta temporada, después de las anteriores: Desenfadarse (1ª parte) y Paso a paso para desenfadarse, confeccionada tras una petición de Nagore, una de nuestras más fieles lectoras, quien además toca el bajo en un grupo de jazz. ¡Gracias!



Nagore decía: "¿no es importante a veces enfadarse también? Más que nada para que no te tomen por el pito de un sereno. Porque a veces a mi me pasa y me enfado conmigo misma por no enfadarme y enseñar los dientes a tiempo." 


Efectivamente, cuando reprimimos alguna emoción 

o limitamos su intensidad por miedo u otras causas 

espurias, estamos perdiendo una parte de la experiencia 

humana, de nuestra totalidad integrada. 



Las consecuencias de reprimir el enfado:


1. En el caso de la ira, bien utilizada (en su medida y contexto adecuado, como por ejemplo ante una injusticia) sirve para encendernos y motivarnos. Si renunciamos a ella por miedo a dañar a los/as demás o a ti mismo/a, en el camino corres el riesgo de dejarte la intensidad, el entusiasmo, la pasión.



Veamos la ilustración preparada para este post: he hecho los dos extremos, las polaridades de la Gestalt: desde la ira desatada con la que podemos llegar a ser King Kong hasta el extremo en el que aceptas sacrificarte por el daño que otros/as te han hecho a ti.


Si aprendemos, con ensayo, prueba y error o bien con ayuda de un/a profesional si la incidencia en tu vida es demasiado angustiosa, a manejar nuestras emociones, podremos calibrarlas y dosificarlas desde la paz y el amor.

2. Si no te enfadas, no marcas los límites y puedes verte expulsada de tu propia casa por tus huéspedes no deseados.

Ya hemos hablado en otras ocasiones de esto, como en "No defenderte no es lo mismo que estar indefenso/a". Si hablas desde la asertividad, marcando el "no", con la fuerza interior que obtienes del enfado sano, te sentirás capaz de alejar a las personas que te perjudican, a salir de situaciones difíciles, a luchar por lo que amas.


Lo importante es tener el repertorio de todas las emociones para poder sacar la baza de cada momento... y volver al centro y al equilibrio. 


Entradas relacionadas:

La ira



Partes y funciones de las emociones.
Emociones sustitutivas que generan desequilibrio emocional.

Personas autorrealizadas según Abraham Maslow:


La capacidad transformadora de la ira en un enlace excelente: espasmo de furia, facilitado por mi hermana Cristina, más sabia. Podéis leer una receta de berenjenas explicada de manera muy creativa y divertida.

Otras páginas y blogs que he leído y que quiero compartir: 

Cuentoterapia y Principia Marsupia, gracias a la que he descubierto al poeta Juan Gelman. 


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viernes, 17 de enero de 2014

7 pasos para acostumbrarse a algo que no te gusta y que aún así te conviene

Buenos días:

Hoy hablaré sobre la disciplina, poniéndome a mí misma de conejillo de Indias y con los habituales "pasos para lograrlo". Sin dibujo, lo siento: demasiados días sin publicar como para retrasarlo más. 

Este post partió de un comentario de la bloguera Unodecadavez de hace dos entradas, lo de las tres semanas o 21 días para acostumbrarse a algo es más un mito, y la realidad se acerca a los 66 días. Escribiré sobre los resultados según pasen los días.

Vamos a probar con algo que además detesto, que necesito y a lo que no he conseguido hacerme, pese a que me considero muy disciplinada*... pero los ejercicios hipopresivos de momento me han ganado la batalla. 

Son imprescindibles después del parto, si quieres volver a hacer deporte sin pérdidas de orina y otros efectos secundarios de por vida. Consisten en poner en tensión el cuerpo mientras contienes la respiración hasta 40 segundos, que es precisamente con lo que me angustio. Hasta ahora he ido a dos clases donde me enseñan a hacerlos, y he soportado una apnea de 27 segundos, si bien lo habitual son 15: insuficientes para que los ejercicios hagan efecto y yo pueda volver a entrenarme. 

1. Analiza la situación real de partida. 


¿Qué es necesario para llevar a cabo tu propósito? ¿Puedes encontrar las ventajas? ¿Cuáles son tus puntos débiles y tus puntos fuertes para lograrlo?
Puntos débiles: busco mis razones para olvidarme de empezar, porque sé que al final consigo lo que me propongo. En cambio, si nunca llego a comenzar...
Puntos fuertes: soy consciente de que necesito hacerlo como paso previo, y persevero en buscar la manera de realizarlos.

Ventajas: volver a estar en contacto con mi cuerpo, control de la respiración, aumento de la conciencia física... y sólo son diez minutos al día. Podré volver a mi vida normal, ganaré disciplina y salud.


2. Busca las razones por las que quieres lograr tu objetivo. También las trascendentes.


En este ejemplo: quiero tener regularidad en los ejercicios hipopresivos para poder volver a correr.
Trascendentes: quiero aprender a controlar mi respiración para conocer mejor a mi propio cuerpo, para conocer mis límites y para estar en paz.


3. Trata de amar aquello que ahora no te gusta.


Sácale jugo, toma conciencia de cada segundo, sumérgete también en las experiencias dolorosas o desagradables: si no, te estás perdiendo la mitad de tu existencia. Recuerda otras ocasiones en las que algo no te gustó en un principio y ha acabado siendo parte de tu vida, como pueden ser el pescado, conducir, dar el primer paso para conocer a alguien, algún idioma... 

Y si realmente no consigues amarlo, no pasa nada. Basta con pasar por la experiencia.


4. Jalona tus logros con recompensas que no vayan en contra de lo conseguido. Utiliza la mentalización positiva.

Es decir: si has adelgazado un kilo, no te des un atracón. Y repítete hasta la saciedad, de manera constante, frases positivas de refuerzo. No es lo mismo dejar de fumar que empezar a comer una fruta al día, lo primero requiere cierta dosis de heroísmo. 


5. Revisa tus objetivos a corto, medio y largo plazo y ponte metas realistas.

Es mejor que te marques un objetivo inferior como baremo mínimo... siempre puedes hacer más que ese compromiso.


6. Dibújate o haz un montaje fotográfico tan y como serías tras conseguir tu objetivo y ponlo en un lugar visible.


7. Si te ayuda, hazlo público. 

Si consideras que puedes conseguir el apoyo de tus seres queridos, coméntaselo, para que nadie de ofrezca un cigarrillo (por poner un ejemplo). Cuidado con las personas boicoteadoras de los logros ajenos.

Suerte y coraje.


Entradas relacionadas:

El ejercicio físico y su relación con el proceso artístico

Involución, evolución y zona de comodidad

Adquirir una nueva costumbre paso a paso y sus consecuencias. 

7 claves para definir con éxito tus buenos propósitos.

- 7 pasos para elaborar un plan de acción

- Alerta: situaciones con las que puedes apartarte de tus objetivos.

Próximas entradas: la parte positiva de la ira, alguna técnica creativa, y más cosas que vayan surgiendo.

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domingo, 12 de enero de 2014

Paso a paso: enfriar las emociones para desenfadarse.

Buenos días:

Lo primero de todo, bienvenido a Victor M. González como primer nuevo lector del año, y gracias a los/as veteranos/as y a Lorenzo Antonio por nombrarnos en la página Educreativa de Murcia. De corazón.

Hoy publico sin ilustración, para no retrasar más la fecha. Vamos allá.

Como decíamos en la anterior entrada, Desenfadarse, es fundamental, en primer lugar, descargarnos de la energía sobrante, antes de poder llegar a un acuerdo con la persona con la que hemos entrado en conflicto.


1. Expresión del efecto del conflicto en tu interior.

¿Qué sientes al estar enfadado/a?  
Habla de tus sentimientos sobre la acción que la otra persona ha realizado. Es decir, en vez de decir "Ya estás otra vez con lo de siempre", puedes comenzar con un: "me siento herido/a y ninguneado/a cuando tú actúas así porque siento que no me tienes en cuenta". Es importante no echar balones fuera (como en el mecanismo neurótico gestáltico de la Proyección).  

Además, al hablar de lo que tú sientes cuando alguien actúa, estás cargando en ti y sólo en ti la responsabilidad de tus emociones, no acusando al otro/a.


Porque si señalas, juzgas y condenas, la conversación se convierte en un partido de tenis: te devuelven la pelota con el "y tú más".

Y tú, ¿quieres llegar a la paz? Es importante que alguien de el primer paso a la reconciliación. Y como no está en tu mano lo que los/as demás hagan, tienes la pelota en tu campo.

2. Haz una propuesta para reparar el daño. 

Verbaliza con claridad qué te gustaría que hiciera la otra persona para sentirte bien para resolver el conflicto.

Salvo que conozcas a algún telépata, no podemos adivinar lo que necesitas, sobre todo si ya ha habido un malentendido. Usa palabras sencillas. Por ejemplo:  "Me gustaría que entendieras que me siento poca cosa cuando actúas así y que me pidieras disculpas". O "me vale con que no vuelvas a hacer eso". O lo que sea que necesites.

Y ten en cuenta que el otro/a tiene también derecho a expresar su parte, sus necesidades y su punto de vista. 

Escucha, discúlpate y repara tú también.



3. Elimina el deseo de vengarte o de herir al otro.


¿Quieres llegar a un acuerdo? Necesitas desear poner paz. Si seguimos con el ejemplo del partido de tenis, éste puede llegar a eternizarse, o conseguir una victoria pírrica

Si perseveras en el rencor, llegar al odio, con sus consecuencias demoledoras para ti, ya que actúa como un cáncer emocional. Puedes consultar la entrada "Efectos del odio en cuerpo, mente y emociones".



4. Autoafirmación: soy más grande que este conflicto. 


¿Vas a dejar que un enfado tome al asalto tus emociones y las use de campo de batalla hasta el agotamiento? Busca en tu interior tu parte generosa, la que te engrandece,  y perdona. Encuentra el amor en tu interior. Compadece al malvado/a, que está probablemente en un escalón evolutivo inferior. 



Próximas entradas: La utilidad del enfado, a sugerencia de Nagore; los juicios y prejuicios, alguna técnica creativa, meditación hoponopono y más cosas que vayan surgiendo.

Entradas relacionadas:


Equilibrio interior con ejercicio práctico
¿Huyes o avanzas?
Cuerpo, mente, alma y emociones: desequilibrios y sugerencias para cambiarlos.





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lunes, 6 de enero de 2014

Desenfadarse: primeros pasos

Buenos días y feliz año 2014:

Te deseo un ciclo de aprendizaje, proyectos, retos, amor, amistad y realización.

Vaya, es difícil escribir algo que no se haya dicho mil veces respecto al nuevo año. Por mi parte, tengo interiorizados los cursos lectivos como periodo* anual, de modo que para mí Año Nuevo es el día uno de septiembre. Creo que las vacaciones sí definen la ruptura y el inicio de un nuevo ciclo, donde puedes pensar y dejar en barbecho todas tus ocupaciones mentales para aflorar renovado/a, decidir si quieres estudiar algo o comenzar con los buenos propósitos. Sobre éstos he leído un artículo con un punto de vista novedoso en el cada vez más interesante blog unodecadavez

Llego tarde para que esta entrada sea útil en Navidad, si has sobrevivido a estas fechas, adelante.


Paso 1 para desenfadarse: enfriar el cuerpo.



El enojo supone una sobrecarga de energía y de adrenalina que nos prepara para el ataque, como nos hablan diversas mitologías con sus guerreros y batallas prodigiosas, como la celta con su espasmo de furia**. 


Necesitamos por tanto, descargar esa energía sobrante: sal a andar, baila, muévete, agítate. Retírate a gritar, y vuelve a hablar con la persona con la que te has enfadado una vez que has vuelto a la calma.

Algo que recomiendo cuando estoy con niños y niñas es que salten lo más alto que puedan con los pies juntos: el enfado cósmico se transforma en alegría, ya que no es posible divertirse y estar enfadado/a


Aprovecha la similitud en el flujo de energía entre la ira y la dicha, y transforma una en la otra. 

Merece la pena esta búsqueda interior constante. También nos sirve buscando el sentido del humor en la situación. En vez de contestar un improperio, piénsatelo dos veces y busca algo gracioso. 

Esto nos lleva directamente a:

Paso 2 para desenfadarse: enfriar la mente.

Las creencias sobre la vida pueden echar más leña al fuego de la ira: revisa las tuyas viendo si te concuerdan estas:

"Lo ha hecho a propósito",
"Actúa para hacerme daño"
"La vida es una batalla, unos ganan y otros pierden", 
"O todo o nada".
"Que se joda también".

Si las cambiamos poco a poco (tras el temporal, no en plena exaltación), a tomarnos los conflictos como un reto a resolver, a aceptar el flujo vital 
"lo que sea está bien", "Todo es un aprendizaje", "no pasa nada", "soy más grande que esta ira",
si tratas de ver en perspectiva, dentro de tu vida, qué importancia tendrá dentro de una década este enfado, seguro que lograr atemperarte.

Paso 3 para desenfadarse: enfriar las emociones.

Si dejas que un enfado se convierta en odio, con por ejemplo, el deseo de venganza, serás el primer perjudicado/a.

Esto será ya en la próxima entrada, donde veremos el paso a paso de la expresión de la ira hasta llegar a la autoafirmación. 



*Acabo de descubrir que período se puede escribir con o sin acento.
**(Magnífica saga de cómics de Pat Mills y Simon Bisley)

Entradas relacionadas:


7 claves para definir con éxito tus buenos propósitos.- 7 pasos para elaborar un plan de acción- Alerta: situaciones con las que puedes apartarte de tus objetivos.

Funciones de la mente y cómo usarla a nuestro favor
Empezar a pensar mejor



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