lunes, 28 de octubre de 2013

Las señales sutiles en tu existencia

Buenos días:

En primer lugar, bienvenidos a dos nuevos suscriptores: Jesús e InspirArte. Gracias por apuntaros, y espero que os guste el post de hoy.


Esta entrada también podría titularse: lo que sucede mientras no pasa nada. Aparentemente, ya que, mientras estamos vivos-as, se producen cambios; a veces tan sutiles que no los apreciamos si no ponemos en ello todos nuestros sentidos.



Nos hablan de tendencias, de puertas que se entreabren, de sonidos que escuchamos a través de las paredes del día a día. Igual que van llegando los indicios de la primavera después del invierno, tan serio, y tan buen profesor: la siguiente estación llega cuando casi habíamos perdido la esperanza de volver a ver el sol.

Te lanzo una serie de preguntas para que puedas sacar tus propias conclusiones sobre tu momento actual.


¿A qué personas nuevas estás conociendo? 
¿Cuáles son sus cualidades? 
¿Qué energía tienen?
¿De qué hablan, cuáles son sus intereses
¿Algún patrón que se repita?
¿Qué puedes aprender de ello?








¿Con qué personas te relacionas habitualmente? 

¿Qué es lo que más te gusta y lo que menos de cada una?
 ¿Algo en común?

¿Se abre paso en tu conciencia algún deseo profundo?
¿Te has dado cuenta de algo que llevaba tiempo en barbecho?
¿Has realizado algún hallazgo serendípico o afortunado?

¿De qué crees que te está avisando la vida actualmente?
¿Se cierra  o se abre algún camino?
¿Sientes que llevas demasiado tiempo con un traje/ una actitud/ un trabajo/ una relación?
¿Cómo te gustaría que fuera tu vida? 
¿Cuál es el primer paso que puedes dar para ello?

¿Has añadido algo a tu vida que la ha enriquecido?
¿Has vivido algo que te ha supuesto suspirar y decir "por fin"?
¿Has comenzado una nueva actividad/ actitud durante 21 días? 


Mi bendición:


Virginia Castanedo



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jueves, 24 de octubre de 2013

4 conclusiones más sobre la suerte



Buenos días:
Después de la entrada anterior, en la que hice la aplicación práctica sobre la suerte (podéis consultar el primer post abajo, en "Entradas relacionadas"), continuamos con estas tres semanas de fortuna:

 Suerte Acto 7º:  28 de septiembre: leyendo "Luna lunera" de Rosa Montero, descubrí cómo se llama la planta de racimos de flores violetas con aroma dulce de la fotografía.


Como no lo apunté, se me olvidó el término y pensé en releer los últimos capítulos hasta encontrarlo. No hizo falta: para una consulta para mi trabajo, abrí el libro "Arteterapia humanista" de mi maestra, Elvira Gutiérrez, y allí estaba, esperándome: "Glicina".










Suerte Acto 8º: Voy a la pescadería pronto y me encuentro con que vendían la ventresca del atún, manjar que desaparece en cuanto alguien posa los ojos en él. Si no lo has probado a la plancha, te lo aconsejo. Y entenderás por qué lo considero un golpe de fortuna.

Suerte Acto 9º: 2 de octubre. Entro junto con mi familia al hospital a hacerme la resonancia magnética. El escáner de pelvis estaba al lado de los de pediatría, con lo que había muchos niños y niñas y varios carritos como el nuestro. Unos padres nos preguntaron si el nuestro había entrado ya, y vimos sus ojos angustiados: su hijo sí estaba dentro de la máquina, anestesiado (es imprescindible hacer la prueba inmóvil y no es lo natural en un bebé), para ver si le encontraban la dolencia que le afectaba y por la que tenía la mitad del peso mínimo. Les dimos ánimos y pensé en la inmensa fortuna de ser yo, adulta, la que tenía que pasar por eso, porque tengo muchos recursos internos para enfrentarme a una enfermedad. ¡Qué suerte tener un bebé sano! 


Suerte Acto 10º: 8 de octubre Resultados médicos de la prueba: sólo es un mioma benigno. ¡Qué suerte gozar de salud! 

Suerte Acto 11ºMe llega la información sobre una ley que necesito para el permiso de lactancia, en un correo electrónico de una amiga de mi esposo, justo la noche anterior de finalizar el plazo. 

Conclusiones (2ª parte):

6ª) La suerte también aparece en los detalles, y fijarnos en ellos nos permite percatarnos de la belleza del mundo.

Un buen plato, un rayo de sol que traspasa las hojas e ilumina el verde, la primera lluvia que deja aroma de vida, una mirada, un libro que nos toca el alma... ¿Agradeces lo que tienes y lo bendices?

7ª) Todo esto carecería de sentido sin aquellas cuestiones que damos por hecho (la salud, el amor de tus familia), y que cuando se derrumban eliminan de un plumazo otras que hasta entonces nos preocupaban y que pasan a caer como las hojas en otoño,  también nos hacen crecer y ser más conscientes

Tener claras tus prioridades y tus valores, encontrar con ello una vida con sentido, una misión, nos hace ser más conscientes y más felices.

8º) Salir al mundo con la creencia de que  tanto él como las personas que lo habitamos somos buenas aumenta los golpes de suerte. 


Todos los seres humanos tenemos en nuestro interior un diamante: si apelas a la parte bondadosa de alguien, si tratas a esa persona que tienes delante como lo mejor a lo que puede llegar a ser (tú incluido-a), la inmensa mayoría de las veces conseguirás que te echen una mano. Una sonrisa y un gesto amable amortiguan el estrés y demás derivados de la vida apresurada actual.

9º) Enfocarte en lo positivo, te puede hacer darte cuenta de que, en realidad, eres muy afortunado-a.

¿Te animas a apuntar tus próximas 3 semanas de suerte?

Entradas relacionadas:

¿Tienes suerte?
Pensamiento positivo
Quejarse
Tu árbol de valores

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Virginia Castanedo



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lunes, 21 de octubre de 2013

21 días de suerte y las 5 primeras conclusiones


Buenos días:

Desde que publiqué un artículo sobre la suerte, he estado apuntando los acontecimientos afortunados que me han sucedido. Han sido tantos que necesito dos entradas, porque si no, esta adquiriría la categoría de "novela corta". Al final, puedes leer las conclusiones.

Suerte Acto 1º. 26 de septiembre: Buscaba este mes una oficina compartida en Barakaldo cuando, de vuelta de ver una, nos filmó el coche de Google Maps. Me hizo muchísima ilusión, porque además tenía a mi hijo cogido en el costado izquierdo, justo el que miraba a la calzada. (Todavía no está actualizado y no salimos, que lo he comprobado antes de escribir).

Suerte Acto 2º: 26 de septiembre: finalmente, llego a un acuerdo para los sábados en un centro de Psicología, que está a una manzana de mi casa. Era la primera vez que compartían además. 
Precisamente buscaba algo en la ciudad en la que vivo, para no pasar el sábado demasiado tiempo lejos del bebé, que todavía es muy pequeño. El hecho de que además esté a dos minutos y se estrenen conmigo  es triple dosis de fortuna.


Suerte Acto 4ª: Estaba yo pendiente de una prueba médica, una resonancia magnética, que tuve que posponer por el embarazo. Al volver a pedir cita a mi ginecóloga, el 16 de septiembre, me dijeron que tuviera paciencia, porque tardaban varios meses en llamar (en algunas pruebas de Osakidetza o Salud Pública Vasca son como el Equipo A: ellos se ponen en contacto contigo). Milagrosamente, en unos días me llamaron y finalmente la realizaron el 2 de octubre.

Suerte Acto 5º: 30 de septiembre. Voy a la biblioteca de Bidebarrieta, en el Casco Viejo de Bilbao, a devolver unos libros. Es un edificio histórico precioso, aunque plagado de escaleras. Para entrar, de hecho, hay unas muy empinadas. Llegué, le pedí a un chico que si era tan amable de ayudarme a subir el carrito del niño, y se ofrecieron dos. En la ventanilla de devolución de la planta de acceso hay un cartel desde que la conozco que pone algo así como: "los ejemplares del 2º piso deben devolverse allí, salvo personas de movilidad reducida que pueden utilizar este mostrador". Deduje que no había manera de subir, salvo que pidiera un nuevo favor; aún así pregunté si podía acceder con el bebé, ¡y me dijeron que tenían un ascensor interno! Les di las gracias efusivamente: pensaba que no iba a poder volver a subir a esa planta con el niño. 
A la hora de bajar, uno de los dos chicos que se había ofrecido a ayudarme (el que llegó segundo) nos vio y salvamos juntos las escaleras hasta la calle. 


Suerte Acto 6º: 1 de octubre. Lo confieso: me paso el día de biblioteca en biblioteca. Esta vez tocaba devolver unos libros en la de Barakaldo (sí, leo varios libros a la vez y tengo cuatro carnets con diferentes nombres. No me miréis así:  si pudiera coger el número de ejemplares que deseo no habría buscado esta alternativa.). Los entregaba con tres semanas de retraso, pero me dejaron aprovisionarme de nuevo (no me había pasado nunca con tanta demora) y volví a dar un salto de alegría. De hecho, he descubierto a Murakami en esta hornada, dentro de la mesa de novedades. Doble ración de suerte.


5 primeras conclusiones sobre la suerte

1. La suerte es una cuestión de actitud. 


¿Qué habría pensado una persona negativa de estos "hechos afortunados"? ¿Que eran una tontería? Lo son, en la misma medida en que también pueden considerarse golpes de suerte. Con las gafas del pensamiento positivo enfocamos mejor hacia lo que funciona, hacia lo hermoso de la existencia. Cuanto más plena sea tu vida, mayor será tu suerte.



2. Si quieres tener suerte, sal de tu zona de comodidad y muévete.

Sal a la calle, busca respuestas y hazte preguntas, permite que la vida te sorprenda.

3. En otras ocasiones, decimos que alguien tiene suerte porque sólo vemos el final del proceso. 

Por ejemplo, para encontrar oficina, llamé a unos diez gabinetes, de los cuales ocho me dijeron que no, dos que tal vez. Fui a visitar a estos últimos y al final encontré lo que buscaba.
¿Quieres tener suerte? Planifica adónde quieres llegar, haz un plan de acción, unos objetivos, y cúmplelos. El mundo se moverá a la vez.


4. No des nada por sentado: pregunta para que se abran puertas.

Si llego a hacer caso del cartel de Bidebarrieta, no habría planteado la cuestión que nos subió al segundo piso. 

5. Somos las personas las que generamos la fortuna por contacto: 


Por eso, extiende tu red social y sé tú mismo-a creador-a de suerte para otros seres humanos. Eso implica echar una mano a conocidos y a desconocidos, buscar la sinergia, en la que todo el mundo salga beneficiado.


 Entradas relacionadas:
- 8 características de las personas autorrealizadas.

7 claves para definir con éxito tus buenos propósitos.

- 7 pasos para elaborar un plan de acción

- Alerta: situaciones con las que puedes apartarte de tus objetivos.


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miércoles, 16 de octubre de 2013

Cuando perdonas recuperas tu libertad



Buenos días:

Después de la entrada anterior, donde hablamos del perdón a uno-a mismo-a, vamos a completarla con el perdón a las demás personas (aunque ambas cosas están relacionadas, como veremos).

Perdonar es un acto de generosidad, de aprendizaje y de amor: demuestra que has aceptado el fluir de la vida, que has sido capaz de aceptar el error de la otra persona o el tuyo propio, que eres más grande que ese rencor. Que eliges liberar y liberarte.

Perdonar tiene también dos vías: pedir disculpas y aceptarlas las que nos ofrecen. Dejar de lado la culpabilidad (la que sentimos o la que queremos provocar) para pasar a la responsabilidad de hacernos cargo de las consecuencias de lo sucedido, sin más cargas emocionales añadidas.


No importa si aún no quieres soltar esa ofensa ni perdonar a la otra persona, como todo proceso evolutivo requiere de maduración. Tal vez en un tiempo, (días o años), cuando tu desarrollo personal y tus vivencias en ese momento hagan que aquello que fue tan importante sea ahora algo nimio: en ese momento el perdón sale del corazón sin esfuerzo.

Supone aceptar que la otra persona es mucho más que ese acto concreto, que tiene, igual que tú, derecho a equivocarse y a otra oportunidad.

Además de confiar en la bondad del ser humano, en reconciliarnos con la humanidad, de la que formamos parte.

Te invito a que busques un ejemplo en tu vida de alguna vez en la que tú te hayas comportado con la misma iniquidad que aquello de lo que acusas al otro. Es decir: si no quieres indultarle porque traicionó tu confianza, busca un ejemplo concreto de una traición que hayas cometido. 


Y tú también eres más grande que esa herida, demuéstralo concediendo la libertad de las ataduras del rencor.

Piensa cómo te sentirías si fueras capaz de otorgar el perdón (a ti mismo-a o a otras personas) con toda tu alma, sacando todo tu amor y toda tu grandeza.


Busca tu plenitud: cuanto más completa y feliz sea tu vida, más difícil es dañarte y más sencillo perdonar.






Entradas relacionadas:

Amor

El amor es la energía que mueve el mundo.
Grados de amor
El amor nos hace grandes
Mirar a los ojos


- Odio:

- El odio, cáncer emocional. 


Las próximas entradas: una sobre estas tres semanas en las que he estado apuntando los golpes de suerte y las conclusiones que he obtenido, que me han resultado llamativos; psicogenealogía y más cuestiones que vayan surgiendo.

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domingo, 13 de octubre de 2013

Pasos para perdonarte

Buenos días: 

Perdonad por estas semanas de publicaciones irregulares, pronto recuperaré la normalidad, con un compromiso de al menos dos entradas semanales. 

Hoy hablaremos sobre el perdón, que tiene dos vertientes complementarias: el perdón a uno-a mismo-a y el perdón a las demás personas. Depende de cómo seas o de lo que hayas aprendido hasta ahora, una de esas bifurcaciones te resultará más fácil de transitar que la otra. Cualquiera de ellas te abre la senda al perdonar de manera plena.

La entrada de hoy habla sobre el perdonarte a ti mismo, a ti misma y próximamente, la complementaria. 


Unas preguntas de auto-exploración antes de seguir: 

¿Te resulta fácil perdonar a alguien cuando te sientes herido-a u ofendido-a? 
¿Guardas el rencor durante tiempo u olvidas con el paso de las jornadas?
¿Eres indulgente contigo mismo-a o te autocastigas?
¿Hay algo que todavía no has podido perdonarte?


De esta manera podrás ver tu evolución, la duración del daño causado (si cicatriza o cierra limpiamente el dolor emocional), tu capacidad de amar y de tolerar los errores. Porque de eso se trata perdonar: de saberte humano-a y por tanto falible, de levantarte al caer.

También implica aceptarnos en toda nuestra dimensión, incluida nuestra parte menos positiva. De toda la gama de cosas que podemos llegar a ser, a sentir, a hacer, a pensar... Sobre todo esas partes de ti todavía por construir, de las que te desagradan o avergüenzan. Precisamente aquellas con las que puedes crecer. Porque tienes derecho a equivocarte, a caer al abismo, a hacer cosas mal. Para poder aprender, darte cuenta, rectificar...

El hecho de no perdonarte está muy relacionado con la culpabilidad y con el perfeccionismo. Aceptar que te has equivocado es el primer paso imprescindible para resarcir los daños causados. El perdón es un acto de amor que te libera, que te saca de la cárcel de la que no quieres indultarte. 

Te propongo un ejercicio de Gestalt, que el autor Norberto Levy escribe en su libro "La sabiduría de las emociones", en el capítulo sobre la culpa y que he adaptado para este post.

1. Siéntate con tranquilidad y completa esta frase desde tu interior:

"No puedo perdonarme por..." 

2. Ahora, visualiza al personaje que cometió ese error, y que es parte de ti.  ¿Alto, bajo, humano o animal...? ¿Qué voz tendría? Tal vez incluso una imagen de ti mismo-a en otra época... Puedes incluso dibujarlo y ponerle nombre, con lo que te acompañará para que la transformación interior sea progresiva y se asiente mejor.

3. Ahora, vas a tener una conversación con esa parte de ti que ha cometido ese acto hasta ahora imperdonable:
- Dile de lo que le acusas. (Por ejemplo: "¿Cómo pudiste ser tan imbécil de hacer...?).
- Dile lo que sientes hacia él o ella por lo que has hecho: (Por ejemplo: "te odio y te quiero lejos de mí, etc.).
- "Mi modo de castigarte por lo que hiciste es..." (Por ejemplo: "No te voy a dejar vivir en paz, te voy a recriminar siempre esto". )
- La norma que has transgredido es la que dice que... (Por ejemplo: "la gente buena es honrada", "sólo se equivocan los-as tontos-as").

4. Una vez has dicho todo lo que querías, ponte en el papel del personaje imperdonable y que te conteste.

Por ejemplo: "Si me castigas a mí también sufres tú", "Yo tenía la mejor intención", "yo no sabía que esa decisión iba a traer todo esto", etc.

5. Tratad de llegar a un acuerdo.
"Me doy cuenta de que hiciste lo que pudiste con la información que tenías en ese momento", "La norma que incumpliste ya no es válida en mi vida", "Quiero vivir en paz, ¿qué necesitas?"

6. Tómate tu tiempo para completar el proceso. Comenzarlo, aún cuando no lo completes, abre las puertas para que entre en barbecho y des con la solución. Recuerda que puedes ser más grande, sentir una gran liberación al perdonarte. 

Espero que te haya sido útil.


Entradas relacionadas:

Culpa y responsabilidad. 

- Amor

El amor nos hace grandes
Mirar a los ojos

Si quieres que tratemos aquí algún tema, escríbeme y dedicaré una entrada.

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viernes, 11 de octubre de 2013

Menos mal que me he arruinado



Buenos días:

Como ha adelanté en la entrada anterior, "¿Tienes deudas?", voy a contaros cómo me arruiné y los aprendizajes que he sacado de ello. 


En mi juventud tenía la creencia de que el mundo debía favorecerme: de hecho, cuando decidí abrir mi propio negocio, una academia de dibujo, me fue muy bien. Los alumnos estaban contentos y se iban apuntando nuevos, a la vez que encontré, regalado y en un golpe de suerte, un empleo parcial de profesora de Plástica en un colegio concertado. Ganaba bastante dinero, trabajaba pocas horas y ahorraba mucho.

Fue la época en la que más pinté al óleo, porque tenía mañanas enteras por delante para hacer lo que quisiera y me consagré al arte. Escribí e ilustré mi primer libro. Comencé mi formación en Arteterapia.

Visto desde ahora, era feliz. Claro que también era joven y llena de soberbia, y decidí que me aburría. Desde siempre me ha gustado ponerme objetivos y cumplirlos: ese era el reto. No sabía todavía estar en la meseta, en la calma, apreciar lo conseguido; quería más, más emociones, más proyectos. 

Así que tomé una decisión que ahora veo como la mayor fuente de adrenalina que conozco: empezar de cero de vuelta a mi tierra. El hecho de acabar de comprar casa y local no me detuvo, sino que dio más carga al reto, más emoción. Total, desde mi Fantasía en un mundo hecho a mi medida mental, vendería rápido los inmuebles y ya está. Era el año 2007. Los pisos empezaron a bajar, las hipotecas a subir, y me encontré con que tenía deudas mensuales que doblaban mis ingresos, algo que se iba a prolongar en el tiempo porque había un desfase entre lo que yo había pagado y lo que valían las casas en ese momento, casi la mitad.

Creo que mi Hubris era tan grande que me coloqué en una situación de su mismo tamaño, para aprender la lección. Iba gastando los ahorros a marchas forzadas, hasta que me di cuenta de que lo me servía lo que había hecho hasta ahora. 


Clave 1: Perseverar en un empleo que no amas hasta que te gusta.

Encontré un trabajo de comercial, que me permitía disminuir la diferencia, e iba recitando como un mantra mentalizaciones positivas respecto al trabajo y al dinero: 

El dinero es lo que más fácilmente se materializa, estoy abierta a fuentes de ingresos habituales e inesperadas, etc.

Sufría mucho en el empleo, tanto que los primeros meses pensé cada día, varias veces, en dejarlo, en huir. Menos mal que no lo hice. A base de buscar lo positivo, y pasados los meses, me gustaba estar con los clientes, me despertaba contenta y motivada y tratando siempre de dar lo mejor de mí, de entrar en flujo en esa actividad.

Encontré recursos internos que desconocía, sólo porque me obligué a mí misma a quedarme y a disfrutar con lo que hacía. Demasiadas horas al día como para sufrir, si bien al principio lo pasé fatal porque me negaba que mi existencia era desarrollar esa labor en ese momento.

Además, si lograba ser capaz de encontrar lo positivo en algo que en principio detestaba, al conseguir volver a un trabajo acorde con mi deseo lo apreciaría mucho más y sería feliz de manera permanente, sin aburrirme

Clave 2: tu talento sirve también para otras ocupaciones.

No te etiquetes ni te limites, utiliza tus talentos para hacer lo mejor posible lo que tengas en este momento entre manos.

Clave 3: tu mente es libre de pensar en positivo, aún cuando tu cuerpo tenga que estar presente y más o menos encorbatado.

Recuérdalo si te haces daño a ti mismo-a quejándote.


De cómo cambió mi concepto del dinero hasta la tranquilidad y la abundancia, en próximas entradas, que alternaré con alguna sobre emociones, si tras este mazacote quieres saber cómo continúa la historia. Y con dibujo, que tengo ganas de coger las acuarelas.

Entradas relacionadas:

¿Quieres volver de vacaciones?
¿Y ahora qué hago? Qué sucede cuando salimos de la zona de comodidad.
el derroche 
5 pasos para que tu dinero sea solidario

Para lograr tus objetivos:
7 claves para definir con éxito tus buenos propósitos. 7 pasos para elaborar un plan de acción- Alerta: situaciones con las que puedes apartarte de tus objetivos.

-Para definir tus Valores personales:

Próximas entradas:  perdonarse a uno-a mismo-a, la deflexión o "no querer enterarse", seguimos con la suerte, psicogenealogía, etc.

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lunes, 7 de octubre de 2013

¿Tienes deudas?


Buenos días:

En la entrada de hoy trataremos sobre las deudas y el dinero, en la primera de una serie sobre el tema económico desde la vertiente espiritual y psicológica.

Tu concepto sobre el dinero, lo que piensas del mismo y que puede determinar vivir en la abundancia o estar en el filo de la navaja, lo puedes revisar en una entrada anterior enfocada a los-as artistas y que sirve en realidad en cualquier ámbito.


Cuando adquirimos una deuda, estamos también adquiriendo un compromiso, como por ejemplo:  "voy a pagarla en un plazo determinado con una cuantía regular". En general se firma un contrato donde se estipula todo esto: la cantidad de dinero, a quién abonarlo y cómo, la fecha de la firma y la futura en la que finalizará el mismo y ambas partes quedarán libres, etc. Y no sólo es un compromiso económico, también moral: has dado tu palabra y quieres cumplirla.  De lo contrario, ¿volverá alguien a fiarse de ti? ¿Volverás tú mismo-a a confiar en lo que dices?

Por eso es importante, antes de pedir dinero por adelantado, preguntarte: 
¿Necesito esto? 
¿Qué consecuencias tendrá para mí dentro de un lustro, de una década, de veinticinco años?
¿Hay alguna manera alternativa de lograrlo?



 Las deudas son como un animal del que aceptas hacerte cargo, alimentar y cuidar. 

¿Qué sucede si, en un momento determinado, no podemos o no queremos hacernos cargo de la deuda? 

Que sigue ahí, como un organismo vivo, porque crece y continúa haciéndolo hasta límites insospechados, hasta que pueden llegar a devorarte. Como ejemplo, los intereses de demora en el pago de las hipotecas, que son claramente de usura y con consecuencias demoledoras.


Recuerda: si adquieres una deuda, págala antes de que crezca y te devore. Por tu integridad, por ti mismo-a.
 "¿Por qué? ¿Por qué tengo que hacerme cargo de esto, si puedo librarme?

 Porque así podrás volver a confiar en tu palabra y en ti mismo-a;
Porque así los-as demás también creerán en ti; 
porque te obligarás a  encontrar recursos internos que no utilizabas porque no te hacían falta hasta ahora; 
porque si la has adquirido es la lección vital que te toca aprender en este momento;
porque tienes mucha más fuerza y capacidad de la que crees;
porque podrás ir por la calle con la cabeza alta y mirando a los ojos, no ocultándote de las personas o entidades a las que adeudas;
porque saldrás renovado-a y creciendo de esta ordalía;
porque eres capaz de salir adelante.



El próximo día te cuento, si quieres leerme, el proceso interno que tuve que superar cuando adquirí una deuda tan grande (todavía la tengo) por la que estuve a punto de rendirme,  con la que llegué a la bancarrota y gracias a la cual he salido transformada en adulta, y con la que tuve que cambiar mi percepción económica hasta llegar a la paz.



Entradas relacionadas:
el derroche 
5 pasos para que tu dinero sea solidario

Para lograr tus objetivos, también económicos:
7 claves para definir con éxito tus buenos propósitos. 7 pasos para elaborar un plan de acción- Alerta: situaciones con las que puedes apartarte de tus objetivos.

-Para definir tus Valores personales:

Próximas entradas: más sobre el dinero, perdonarse a uno-a mismo-a, la deflexión o "no querer enterarse", etc.
 ¿Te animas a escribirme un comentario sobre los temas que te gustaría ver tratados aquí?


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sábado, 5 de octubre de 2013

Trampas de lo políticamente correcto

Buenos días:

¿Qué tal avanza la semana? Espero que fenomenal. 

 Comentábamos en la entrada anterior,  "Prefiero no convencerte ", que las personas notamos lo que se oculta detrás de las palabras, si nos hablan desde el corazón o no.

Hoy vamos a profundizar sobre la manera de hablar políticamente correcta, que comenzó como una muestra de respeto que nos permite vivir en sociedad cuidando de no ofender a nadie y que está derivando en un envoltorio de plástico aséptico para no contaminarnos con las palabras, en un intento de ocultar aquello que nos gusta menos.

Y dado que muchas veces el cambio social exige un ajuste nominal (o viceversa), avanzamos hacia una mayor consideración de diferentes colectivos, antes ninguneados. ¿Alguien recuerda cuando en los documentos oficiales las mujeres éramos "hembras"? Concepto que, en mi opinión, nos colocaba al nivel animal, igual que, de manera paralela, era la consideración social femenina. Ellos eran "varones", no "machos". O el salto dado de respeto cuando hablamos de personas con discapacidad, desde las denominaciones aberrantes de hace años que me niego a reproducir aquí. 

Siempre habrá personas que asuman esos cambios como algo natural, y otras que necesitan escuchar repetidas veces los nuevos términos hasta que poco a poco se entreveran en su mente y los asumen como propios. Aquí está la función correcta de lo políticamente correcto, como engrasar una máquina para que marche mejor.

Las fricciones comienzan a aparecer cuando se abusa de ello, bien en un extremo hipócrita (como los diversos ejemplos actuales de llamar a la crisis), en el que se dice lo contrario de lo que se piensa, o en otro, cuando no callas nada, en una catarata de palabras.


 Cuando utilizamos los términos en un discurso aprendido (no en vano se cita a los-as políticos-as en esta manera de hablar), cuando los-as expertos-as nos escriben lo que tenemos que leer, queda todo en disfraz, en cáscara vacía. Usar las palabras para nadar y salvar la ropa, igual que a las personas, sin implicación. 

 Igual que si confundimos la difusión de la verdad con la verborrea: ¡no se trata de vomitar opiniones! Como los niños y las niñas, que todavía están aprendiendo a manejar algo tan poderoso como el lenguaje.

La propuesta es hablar desde el corazón, desde el amor. Como trasladando algo tan delicado como un huevo. Porque las palabras pueden transformarse en palmadas de ánimo, en abrazos, en propuestas de mejora sin intención de dañar al otro, en un faro al que asirnos cuando flaquean las fuerzas.




Cuando tu corazón y tus palabras coinciden, tu presencia en el mundo se convierte en un bálsamo y en un reducto de fuerza. 
Aún cuando consideres que señalar un punto de mejora a alguien le ayudará, puedes hacerlo desde la empatía y el respeto.

Aristóteles decía que antes de hablar respondas a estas tres preguntas: 
"¿Es verdad lo que vas a decir? ¿Es bueno? ¿Servirá de algo?" 
Y si contentas a alguna en negativo, es mejor callar.


Otras entradas relacionadas sobre el lenguaje:

Cómo contamos nuestra historia personal
Decir "sí"
Decir "no"
Las palabras que utilizas para definir a las personas (y a ti mismo-a).

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Virginia Castanedo



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