lunes, 23 de septiembre de 2013

Subiendo las escaleras

Buenos días: Hoy una entrada personal que también enlaza con la aplicación de la creatividad, en este caso en la construcción de escaleras en lugares donde hay mucha altura, poco espacio lateral y mucho tránsito; es decir: escaleras de mano y plegables quedan descartadas por poco prácticas. 

Cuando despliegas una lluvia de ideas sobre un concepto, uno de los apartados tiene que ver con tu biografía, con la relación que has tenido con el objeto a analizar, emociones derivadas, éxitos y fracasos, etc. Es una manera de conectar con la actividad creativa, sumergiéndote en las aguas de tu infancia y adolescencia.

Estas que traigo están recién colocadas en la casa de mi suegro, en Villarino de los Aires (Salamanca). No quería poner una escalera de caracol (a juicio general, habría sido la mejor opción), y confió en el carpintero. Como puede verse en la foto, el perfil queda estrecho, salva el desnivel de acceso al piso de arriba y permite el paso a la cocina.

       

¿Cómo lo ha solucionado? Recortando la mitad alterna de cada escalón, lo que permite ahorrar unos 10 centímetros por escalón: 10x12: 120 cm. menos de lateral, con lo que se salva la puerta. 

En la aplicación de las ideas es necesario una selección posterior de los pros y de los contras, para elegir la mejor opción. 


Ventajas: consigue su propósito: acceder al primer piso.
Los inconvenientes: al bajar se convierte en una pista acelerante y peligrosa, en la que, además, medio pie queda fuera del peldaño.
Ventaja y/o inconveniente: Es necesario subir y bajar con la mente consciente: si pones el piloto automático, caes.


Una alternativa que conocí hace una docena de años, cuando restauraba un retablo en casa de un matrimonio de catedráticos de Historia en un pueblo de la Sierra de la Demanda burgalesa de apenas siete habitantes. Fue una época feliz, salvo el trayecto entre la vivienda y el taller, custodiado por un mastín suelto que era la representación viva de todo mi pavor hacia los perros... pero esto es otra historia.




En el dibujo puede verse, a la derecha, la escalera medieval: era como subir los escalones de dos en dos. El ahorro de espacio lateral (esquema inferior) era de 20 centímetros por escalón.

Si la invertimos, aparece la silueta de la parte superior, cuando la distancia entre los dos puntos del desnivel es muy amplia, y perfecta para la zancada larga cuando corres. Bajar esa escalera a toda velocidad supone una coordinación total entre el cuerpo y la mente, con la consecuente subida de adrenalina y de dicha al conseguirlo.  Ah, correr, cómo lo añoro... Nos separan unos meses hasta que me recupere del parto.



Y la última escalera, en el mismo pueblo del principio de la entrada, donde vi bajar a una anciana con problemas de movilidad, sentada sobre una almohada, impulsándose con los brazos, peldaño a peldaño. 


Próximas entradas: cómo elaborar un plan de acción y refuerzo de los puntos difíciles. 
Mi bendición:


Virginia Castanedo


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