domingo, 29 de septiembre de 2013

Prefiero no convencerte

Buenos días:

Hoy continuamos con varias cosas que se me quedaron en el tintero tras escribir la entrada anterior, No defenderte no es lo mismo que estar indefenso: la indefensión y pequeñas maneras de ser agresivos-as en nuestro día a día (y su transformación).

El sabio Deepak Chopra habla, en su magnífico libro "Las siete leyes espirituales del éxito", de la Indefensión, dentro del capítulo 4: "La ley del mínimo esfuerzo". Se trata de dejar de defender tu propio punto de vista, dejar de convencer a los-as demás. 


¿Te has fijado en cuántas ocasiones al cabo del día intentas que alguien se una a tu manera de pensar? 
¿Lo percibes en los-as demás? 
¿Cómo te sientes cuando alguien trata de imponerte su idea? 
¿Y cuando no aceptan la tuya?


Depende de tu carácter más o menos expansivo y de tu nivel de estrés en esta época de tu vida, el desgaste será imperceptible, apenas molesto o demoledor. Personalmente, reconozco que me he pasado muchos años luchando contra corriente y oponiéndome por sistema a casi todo; el resultado es que estaba en constante pelea contra el mundo y conmigo misma. (Continúo con mi proceso, todavía me queda mucho camino).

En el momento en el que comienzas a llevar a tu parte consciente esta actitud, puedes llegar a variar lo que no te guste de ella. Es el primer paso para desautomatizarla.

Y si utilizas esa energía gastada en convencer en otras actividades, pronto te darás cuenta de que tienes muchísimas más reservas de las que creías, así como un estado anímico de paz, que predispone a enfocarte en el bien, en lo positivo.

Además, los seres humanos notamos el estado anímico de las personas con las que nos relacionamos. ¿Desde dónde hablas a los-as demás? ¿Desde el corazón, desde el amor, desde el desprecio, desde la indiferencia? 


Algo en nuestro interior nos advierte de si somos o no bien recibidos cuando estamos con alguien, por muchas convenciones sociales y máscaras de amabilidad podamos poner.



Fíjate en tus pequeños gestos diarios, en si miras a los-as demás por encima del hombro, si te crees más grande o mejor, si te subes a tu ego, si utilizas la mirada láser de desprecio... luego no proyectes y digas que "la gente no me aprecia", "no se puede contar con nadie", etc.


Si, en cambio, procuras mirar más a los ojos, a la profundidad, si sonríes, si realizas pequeños gestos de acercamiento, si dejas que tu corazón se abra, conseguirás poco a poco cambios positivos muy significativos. 

Puedes probar a elegir un detalle y a incorporarlo a tu vida diaria durante 21 días, para poder convertirlo en costumbre y evaluar los resultados.


Entradas relacionadas:

El amor es la energía que mueve el mundo.
Grados de amor
El amor nos hace grandes
Mirar a los ojos
 Efectos del odio en cuerpo, mente y emociones.
La ira:

Próximas entradas: el hablar políticamente correcto, refuerzo en los momentos de crisis personal, el resultado de estos días fijándome en la suerte en mi vida... También tengo pendiente un post sobre nuestra relación con el dinero y cómo crear abundancia, aunque todavía está en embrión. Sugerencias bienvenidas.

Mi bendición:


Virginia Castanedo



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viernes, 27 de septiembre de 2013

No defenderte no es lo mismo que estar indefenso



Buenos días:

Vamos a aclarar primero lo que significa defensa según la RAE:



1. f. Acción y efecto de defender o defenderse.
2. f. Arma, instrumento u otra cosa con que alguien se defiende en un peligro.
3. f. Amparo, protección, socorro.
6. f. Mecanismo natural por el que un organismo se protege de agresiones externas. 


No estamos hablando de las situaciones de peligro real, en la que está en juego nuestra seguridad y sí en el quehacer diario, en esos roces cuando tratamos con otras personas, o cuando sucede algo que nos disgusta: alguien se adelanta en la cola en la que llevas mucho tiempo, o te empuja al subir al metro, o un-a compañero-a habla mal de ti...


Si nos ajustamos a la definición número 6, ¿qué consideramos agresión? ¿Un insulto, una indirecta, un mal gesto, un desprecio...? 



Vivimos en una sociedad en la que se prima y se valora estar sobreocupado, el estrés, en la que las personas o somos útiles y productivas o se nos aparta (véanse las últimas reformas laborales, sociales y sanitarias). Cuando activamos el piloto automático y conectamos con esas creencias ("que no me pisen en el trabajo", "mejor tú en paro que yo", etc.), tenemos una posición que defender, consideramos al otro el enemigo

Y ante un enemigo, ¿qué hacemos? Defendernos, atrincherarnos, afilar las armas, ponernos en guardia, reunir nuestros ejércitos, planificar la estrategia. 

Ahora bien, ¿realmente es tu enemigo? Si te pusieras por unos minutos en su punto de vista, en sus zapatos, y pensaras en las motivaciones que llevan a esa persona a actuar así (miedo, falta de amor, etc.), tal vez puedas llegar a la compasión, y de este modo no responder a su supuesta agresión, convirtiendo la relación en un partido de tenis de bajezas. 

Si, mejor aún, fueras una persona autorrealizada, feliz y con una vida plena, ¿tendría ese acto la misma importancia?


¿Te has sentido alguna vez incomprendido-a porque alguien te ha malinterpretado y te hubiera gustado aclararlo? ¿Has actuado alguna vez de tal modo que te has dado cuenta de que te has pasado con tu respuesta y te has sentido mal? Equivocarnos es humano, y no sólo para perdonar nuestros propios errores, sino los de todos-as.

En la Psicología humanista creemos que el ser humano es bueno por naturaleza. 

Y tú, ¿quieres vivir desde el miedo y el ataque o desde la plenitud y la paz?



Por cierto, estoy apuntando las situaciones afortunadas que me están sucediendo desde que he escrito la anterior entrada, sobre la suerte. Está resultando un abanico de situaciones curiosas que compartiré aquí.

Mi bendición:



Virginia Castanedo



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lunes, 23 de septiembre de 2013

Subiendo las escaleras

Buenos días: Hoy una entrada personal que también enlaza con la aplicación de la creatividad, en este caso en la construcción de escaleras en lugares donde hay mucha altura, poco espacio lateral y mucho tránsito; es decir: escaleras de mano y plegables quedan descartadas por poco prácticas. 

Cuando despliegas una lluvia de ideas sobre un concepto, uno de los apartados tiene que ver con tu biografía, con la relación que has tenido con el objeto a analizar, emociones derivadas, éxitos y fracasos, etc. Es una manera de conectar con la actividad creativa, sumergiéndote en las aguas de tu infancia y adolescencia.

Estas que traigo están recién colocadas en la casa de mi suegro, en Villarino de los Aires (Salamanca). No quería poner una escalera de caracol (a juicio general, habría sido la mejor opción), y confió en el carpintero. Como puede verse en la foto, el perfil queda estrecho, salva el desnivel de acceso al piso de arriba y permite el paso a la cocina.

       

¿Cómo lo ha solucionado? Recortando la mitad alterna de cada escalón, lo que permite ahorrar unos 10 centímetros por escalón: 10x12: 120 cm. menos de lateral, con lo que se salva la puerta. 

En la aplicación de las ideas es necesario una selección posterior de los pros y de los contras, para elegir la mejor opción. 


Ventajas: consigue su propósito: acceder al primer piso.
Los inconvenientes: al bajar se convierte en una pista acelerante y peligrosa, en la que, además, medio pie queda fuera del peldaño.
Ventaja y/o inconveniente: Es necesario subir y bajar con la mente consciente: si pones el piloto automático, caes.


Una alternativa que conocí hace una docena de años, cuando restauraba un retablo en casa de un matrimonio de catedráticos de Historia en un pueblo de la Sierra de la Demanda burgalesa de apenas siete habitantes. Fue una época feliz, salvo el trayecto entre la vivienda y el taller, custodiado por un mastín suelto que era la representación viva de todo mi pavor hacia los perros... pero esto es otra historia.




En el dibujo puede verse, a la derecha, la escalera medieval: era como subir los escalones de dos en dos. El ahorro de espacio lateral (esquema inferior) era de 20 centímetros por escalón.

Si la invertimos, aparece la silueta de la parte superior, cuando la distancia entre los dos puntos del desnivel es muy amplia, y perfecta para la zancada larga cuando corres. Bajar esa escalera a toda velocidad supone una coordinación total entre el cuerpo y la mente, con la consecuente subida de adrenalina y de dicha al conseguirlo.  Ah, correr, cómo lo añoro... Nos separan unos meses hasta que me recupere del parto.



Y la última escalera, en el mismo pueblo del principio de la entrada, donde vi bajar a una anciana con problemas de movilidad, sentada sobre una almohada, impulsándose con los brazos, peldaño a peldaño. 


Próximas entradas: cómo elaborar un plan de acción y refuerzo de los puntos difíciles. 
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viernes, 20 de septiembre de 2013

¿Tienes buena suerte?


Buenos días:


¿Has respondido ya al título? ¿Consideras que tienes buena suerte o al contrario, que la fortuna siempre se olvida de ti?

Los diccionarios hablan de hechos que suceden por casualidad o azar. Esto describe tan sólo una parte del proceso, que se completa con la actitud y las creencias de la persona a la que le sucede el acontecimiento. Veamos qué quiero decir.

Lo principal es abrirte a la posibilidad de que el universo es amable y puede favorecerte. 

Sea cual sea tu creencia sobre el mundo, vas a encontrar aquello que lo corrobore. Por tanto, si estás convencido-a de que la buena suerte es una cuestión de algunas personas concretas, o que no es posible atraerla, o que tienes mala suerte, así será el eco que obtengas.


Puedes empezar haciendo un listado de aquellas situaciones en las que has tenido un golpe de fortuna a lo largo de tu vida. Cosas cotidianas, como aquel día en el que todo parecía estar sincronizado y fluido, o el cómo te encontraste aquella fecha en un lugar que no estaba previsto y conociste a tu pareja o... 

Cuando empiezas a fijarte en lo que sí funciona, enfocas tu mente y tu corazón en un lugar desde el que es más fácil que encuentres la buena suerte. 

Es por eso muy importante agradecer lo que sí que tienes, constantemente, como rutina. Gracias por el frescor del día de otoño, gracias por el café de la mañana, por mi hijo-a, etc.

Veamos ahora la importancia de la actitud con el dibujo de la entrada: un laberinto con puertas casi iguales de las que no tienes ninguna referencia de adónde llevan. (Lo mismo que en la vida, que no sabemos con qué nos va a sorprender en este día o en esta etapa vital). ¿Tú qué harías? ¿Te reconoces en alguna de esas actitudes?


1. Hay personas que no se plantean siquiera intentar abrir la puerta, y se quedan en su zona de seguridad
Por ejemplo, aquellas que no se presentan siquiera al examen final, anulando así toda posibilidad de aprobar. "¡Qué mala suerte tengo!", exclaman, cuando se les ha pasado la fecha de entrega de una documentación, una beca...
2. Puedes intentar conseguir una llave. Piensas, "¿Cómo abrir? ¿De dónde la saco?". Y acabar dejándolo por imposible tras desmoralizarte. Esto sucede sobre todo en personas que quieren tener todo controlado y ven una única salida. No te aferres a una solución, busca otras.

3. Si aplicamos la creatividad, se abren muchas posibilidades: lo que quiero es pasar al otro lado del muro, ¿verdad? Entonces puedo utilizar una escalera, un helicóptero (y tal vez hacer un mapa aéreo del laberinto), pedir a otra persona que me aúpe, usar una cuerda, acumular sacos para escalarlos, fabricarme una mochila-hélice, llamar a un cerrajero, tirar la puerta abajo, etc. 

De lo que se trata es de tomarte lo que sucede como un reto, mejor si es divertido.


4. Otras personas: la sinergia. Si consigues que lo que te beneficia a ti favorezca también a otra persona, será más rápido y fácil conseguir cualquier cosa. Por ejemplo, el manojo de llaves de la ilustración. También puedes preguntar a quienes ya han logrado lo que deseas cómo lo han hecho: te sorprenderá lo dispuesta que está la gente feliz y afortunada a contar sus logros y sus secretos. Tal vez porque están convencidas de vivir en un universo abundante.


Y más preguntas relacionadas: ¿Cuántas llaves tienes? (Es decir, ¿a cuántas personas puedes pedir ayuda?) ¿A cuántas  has dado tu llave o estarías dispuesto-a a entregársela? 

5. Mantén la fe: porque la puerta no se abrirá hasta que llegue el momento preciso, que por lo general suele retrasarse respecto a tus deseos. Todo llega.




Los siguientes posts: cómo elaborar un plan de acción, escaleras especiales y otras cosas que vayan apareciendo.

Entradas relacionadas:



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domingo, 15 de septiembre de 2013

El mundo necesita tu talento

Buenos días:

Proseguimos con el hilo de las entradas anteriores, amar tu trabajo para amar tu vida y ¿Quieres volver de vacaciones?

Si estás demasiado tiempo sin motivarte y en un entorno no creativo, puedes llegar a olvidar cuál era tu talento y qué es lo que te hacía feliz. 


Puede que te sientas como (auto) excluido-a de una fiesta, cuando miras con envidia y nostalgia de una vida mejor a un escritor que acaba de publicar su libro, o a una persona entregada a mejorar el mundo, a un científico o a quien sea que admires.

¿Te dices a menudo "eso podría haberlo hecho yo"? 

.
La excelente noticia es que tu vocación tiene la paciencia suficiente como para esperar al momento adecuado, cuando tal vez la frustración ha eliminado varias capas racionales, para soltar su voz certera de que vales más de lo que estás haciendo, que busques el modo de llevarlo a cabo.

Ahora es el momento. El mundo necesita de tu talento, hacen falta muchas personas que sean felices en su trabajo y en su vida para mejorar la de todos-as.


¿Y qué tienes que ganar?

Las consecuencias de vencer la barrera psicológica del miedo y utilizar tus talentos son muchas y buenas:

- Sensación de plenitud, de formar parte activa y vibrante del universo. 
- Incremento sustancial de la alegría de vivir.
- Felicidad.
- Energía suplementaria para realizar las tareas que te gustan; de hecho, conectas con tu fuente de energía interna infinita: la pasión y el entusiasmo.
- El mundo y las personas que lo habitan son mucho más bonitos, amables y prometedores. 
- Sentimiento de amor y pertenencia a la Humanidad.
- Sentimiento de agradecimiento por lo que sucede y por lo que tienes.
- Certeza de saberte afortunado-a, de que te sonríe la suerte.
- Las visicitudes y problemas se convierten en retos a resolver.
- Deseo de continuar aprendiendo y mejorando.
- Búsqueda (y encuentro) del lado positivo de personas y acontecimientos.


Y por si quieres hacer una visualización para encontrar tu talento y tu misión en la vida, sigue el vídeo de abajo.


En próximas entradas, un plan de acción para llevar acciones a cabo, el sentimiento de la envidia, distorsiones de la realidad, la suerte y más cosas que vayan surgiendo.




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domingo, 8 de septiembre de 2013

Amar tu trabajo para amar la vida


Buenos días:

Como decíamos en la entrada anterior, en ocasiones pasamos por etapas en las que tenemos un empleo alienante, por debajo de nuestras capacidades, aburrido, infame... 

También es parte de un proceso vital necesario y universal, desarrollado en muchos cuentos : cuando el protagonista sale al mundo, en ocasiones desempeña trabajo de baja cualificación, como la joven Vasalissa, que se ve obligada a hacer de criada de Baba Yaga en la obra de referencia escrita por Clarissa Pinkola Estés  "Mujeres que corren con los lobos".


Poco a poco, y si no te motivas de manera constante, la apatía se adueña de tu actitud, y corres el riesgo de instalarte cada vez más en el "no merece la pena". Con esto cierras tu propio círculo: tengo tan poca motivación que no busco salida a esta situación, con lo que la prolongo y enquisto. Conviertes en realidad tus creencias negativas. De ti depende invertir el proceso.


La realidad es que se pasan muchas horas en el trabajo, y si las dedicas al desgaste mental, a maldecir y a desesperarte, vas a agotar tus energías en hacerte daño. Aprender a utilizar tus recursos en estar mejor en tu puesto de trabajo es tan necesario como respirar. Si a la vez vas creando posibilidades de cambiar de empleo a uno más acorde a tu talento, como veremos en próximas entradas, tu vida va a ser mucho más plena.

Puedes analizar tu manera de pensar en esta entrada del blog.

Empieza por utilizar la creatividad para sacar ideas de cómo puedes mejorar en tu trabajo, hasta realizarlo lo mejor posible, hasta que te conviertas en una canción armónica con tu actividad. Para ello:

1. Presta atención a cómo te sientes, a cómo estás; sin juzgar. Utiliza la respiración profunda para relajarte, tratando de llenar los pulmones del todo (comprueba que la tripa también se hincha), y expulsa suavemente el aire que has tomado. Aprende a estar aquí y ahora en todo momento, incluidos los de emociones desagradables.


La respiración del estrés es superficial, sólo abarcas una mínima cantidad de aire, en la parte superior de los pulmones, lo mismo que cuando tienes que prepararte para un peligro y necesitas una respuesta corporal enérgica. ¿Qué sucede si no vas a correr ni a atacar? Que tu cuerpo interpreta que está siempre en peligro, y la ansiedad se queda contigo. 

Rompe el círculo y respira meditando, conscientemente. Puedes hacerlo sea cual sea tu trabajo, durante todo el tiempo que estés allí.

2. Bendice a todos los seres y objetos que te rodean, agradece que estén ahí. Mira todo con ojos nuevos, como el día que empezaste. Simplemente como higiene mental.

3. Lleva a tu oficina algo para hacer tu propio oasis: fotos de tu familia, una planta, un juguete, un amuleto... y míralo de vez en cuando.


Mira a los ojos a las personas con las que trabajas, busca debajo de su estado anímico el ser humano vulnerable. Recuerda que si tú estás quemado-a y si el ambiente es nocivo, también sus colegas estén malhumorados-as, tristes, etc. Cambia eso, sonríe, escucha de corazón, pregúntales por su vida fuera...

4. Prémiate todo lo que puedas con acciones que te nutran: da un paseo, coge la bici, vete a ver una película, apúntate a un curso de algo que te guste (mejor, a algo que ames), escucha música antes o después, 


5. Utiliza la creatividad en casa. Te propongo un ejercicio para ayudarte a reconciliarte con tu trabajo:


Busca la metáfora con la que defines la empresa en la que trabajas y tu puesto. Por ejemplo: "cárcel", "esclavo egipcio", "florero"... Y dibújate, haz un collage, una canción, un cuento.
Ahora, ¿puedes añadirle algo de humor?

Recuerda que no importa si el dibujo es correcto o bello; expresa tu interior y la imagen será sanadora. A fin de cuentas, sólo lo vas a ver tú si así lo deseas.

A continuación piensa en cómo te gustaría sentirte y estar, busca en tu pasado momentos en los que has sido feliz, recuérdalos. Y haz también un dibujo, un collage... lo que quieras. Puedes conseguir una imagen muy potente buscando una fotografía que se corresponda con lo que anhelas y colocar una foto tuya.
¿Qué te dice la representación que has hecho de ti?
 ¿Cómo puedes incorporar esos aspectos a tu momento actual? 


6. Traza a la vez un plan de acción para poder cambiar a un trabajo que te guste. Lo desarrollaré en una de las entradas próximas.


Si perseveras durante tres semanas, irás poco a poco incorporando a tu vida cambios positivos. ¿O prefieres seguir sin hacer nada?


Aquí os presento el que realicé hace un par de años, que he entintado y coloreado para la ocasión: en mi trabajo de comercial me sentía sucia y a la vez descolorida, y creía además que debía permanecer escondida, avergonzada. Cuando me planteé la solución, me di cuenta de que también era la figura del fondo del primer dibujo, y que era tan simple como enderezar mi espalda y tomar una actitud más decidida (a la vez que sacaba al mundo mis dibujos, escritos, etc.) En su momento me sirvió mucho. En realidad, también ahora es una imagen que me ayuda. 


Entradas relacionadas:

Tal y como te comportas en tu trabajo moldeas tu carácter
Pensamiento positivo


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viernes, 6 de septiembre de 2013

Hormigas y otros nuevos habitantes



Buenos días:

Este verano han llegado las hormigas a mi hogar. Vinimos del hospital con nuestro hijo en brazos y estaban ahí. Mi marido, Borja, intenta acabar con ellas, las husmea, las localiza, las sigue hasta su madriguera. Sin darse cuenta se está convirtiendo en una de ellas. 

Yo le miro y callo. No me atrevo a decirle que en realidad me gustan estos insectos, que de niña en el pueblo pasé horas durante muchas tardes observándolas, poniéndolas comida en el mismo lugar y a la misma hora para observar sus costumbres; para un día comprobar que efectivamente fueron a buscar las migas y yo las había quitado y me sentí mal por unos minutos, hasta que cogí algo sabroso de la nevera y se lo ofrecí en ofrenda para que me perdonaran.

Ojalá nuestro retoño también busque hormigas y las encuentre apasionantes.

Por eso, hoy me he hecho un café y lo he endulzado con una cucharada de miel con hormigas, para que Borja no las encuentre y decida que ese es el punto límite y compre algo fuerte que las aleje de casa. Habían caído en el tarro de oscura miel de brezo, se han lanzado a la piscina y han muerto felices entre el azúcar.

No he sido la primera de la familia en consumirlas: Cristina, hace unos años, se encontró con su bote de leche condensada tomado al asalto por cientos de hormigas, a las que, al parecer, les gustaba tanto como a ella. Decidió comérselas ante el estupor general, y respondió a la pregunta que flotaba ansiosa, como ahora en tu mente, con un "crujientes y ácidas".

Y he aquí otro nuevo habitante: os presento a Leonardo.



En las siguientes entradas, paso a paso para que nuestro trabajo nos guste más, atrevernos a hacer lo que amamos, escaleras especiales y lo que surja.
Otras entradas personales:
Abejas y encuentros
En el metro como en la vida
Embarazo: ¿Qué sueñan los bebés?
Despidos y genealogía

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martes, 3 de septiembre de 2013

¿Quieres volver de vacaciones?

Buenos días y bienvenido-a a esta nueva etapa del blog:

Confío en que hayas podido encontrarlo en el flamante dominio, y te pido paciencia para que pueda ir incorporando los cambios que quiero... Estoy arañando los ratos en los que mi hijo recién nacido duerme (que son pocos y discontinuos). En dos días cumple su segundo mes y ya ha duplicado su tamaño y su capacidad pulmonar. Todavía está aprendiendo a sonreír, nos sorprende haciéndolo en sueños y deseamos de corazón que sea feliz también en la vigilia, tanto como nosotros al tenerle.

Sin más, arranco con la entrada de hoy, porque la mayoría de nosotros-as se habrá reincorporado ya a su rutina tras las vacaciones. La pregunta inevitable:

¿Quieres volver de vacaciones? 
¿Te aburres o sufres en tu empleo?
¿Vas contento-a a tu trabajo o es un castigo similar al de Sísifo?

Este personaje, trapacero y astuto, que consiguió burlar a los dioses y a los mortales en varias ocasiones (incluida una vez en la que apresó a Tánatos, la muerte, con el consiguiente caos en medio de la batalla, ya que, pese a las heridas, nadie fallecía; y otra ocasión, mi favorita, en la que utilizando su astucia volvió del infierno después de muerto convenciendo a Hades, algo inaudito, y vivió muchos años más en la tierra.) En contrapartida, recibió el castigo por el que es más conocido: subir una piedra a una montaña para ver cómo vuelve a caer al llegar a la cima, incesantemente. * Zeus, de manera curiosa, consideró el mayor castigo darle un trabajo sin sentido, aburrido e infinito.

Puedes sufrir en tu empleo (o en tu falta del mismo) de varias maneras:


- Sufrimiento mental: autocastigo mediante repetición incesante de pensamientos negativos, frustración, desempeñar un trabajo por debajo de tu inteligencia y capacidades, sentirte atado-a, con mala suerte, etc...
- Sufrimiento físico: somatizar diversas dolencias como jaqueca, problemas cardíacos, de espalda, etc.
- Sufrimiento emocional: ansiedad, estrés, sentimiento de inferioridad y de no valer, etc.
- Sufrimiento espiritual: creer o saber que es una ocupación que no se corresponde con lo que deseas ser en la vida, o incluso contraria a tu ética.


1. Ten calma y mantén la fe: esta etapa de tu vida también pasará. 

Es precisamente cuando la situación se prolonga en el tiempo cuando es más sencillo perder la fe, pensar que vas a seguir así siempre. 

Y por esta misma razón es tan importante que te abras a la posibilidad de una mejora, de un cambio. Que tengas esperanza.

Si te aferras a la queja, a la inmovilidad, a creer que "no es posible", es lo que refuerzas y reafirmas. Necesitas un acto de fe, depositar la confianza en que el universo te mantiene ahí por alguna razón importante para conocerte mejor, para evolucionar; y que es temporal. 
Recuerdo los sentimientos de rabia y desesperación en la época en la que pensaba que nunca iba a poder dejar la hostelería, y más recientemente, el trabajo de comercial después de cinco años. La oscuridad justo antes del cambio.

2. Claro que también hay una parte positiva de ese puesto, como el sueldo a fin de mes, no tener de momento otra cosa (es mejor estar en activo que en desempleo), que dominas el desempeño y puedes hacerlo en punto muerto, sin pensar, o cualquier otra que consideres. ¿Cuál es la parte positiva de tu trabajo? Recuerda que la hay, ya que continúas ahí. ¿Puedes hacer una lista?
Ahora, ¿Qué cosas puedes mejorar de tu trabajo? ¿Qué pequeñas acciones puedes realizar para que haya una mejora?

3. Puedes continuar por plantearte tus creencias respecto a tu puesto de trabajo y a tu empresa: 

Escribe en un papel todo lo que te dices habitualmente respecto al mismo, al trabajo en general y a tu capacidad. Sin juzgarte, sólo escribe y releela pasadas 24 horas. Por ejemplo: "me da la impresión de que voy a estar aquí de por vida", "no valgo para otra cosa", "en el trabajo pisas o te pisan", "el trabajo es sufrimiento", etc. 

4. Recuerda que sólo vas a `poder acceder a un puesto que concuerde con tu visión del mundo y de ti mismo-a, por lo que es necesario que la amplíes y refresques. 


Para ello, pon en positivo todas las creencias que hayas escrito en la lista, y recítala constantemente, como si te fuera la vida en ello. Lo hace, de hecho. Aunque no te creas lo que digas (de momento), llena tus pensamientos de positividad. 
Por ejemplo: "Soy una persona valiosa y competente y realizo mi trabajo con amor". "Me abro a todas las posibilidades de ingresos, habituales e inesperadas".

Continúo en la siguiente entrada, que todavía quedan muchas cosas por decir, como la importancia de la conciencia plena para empezar a apreciar tu trabajo actual (sí, has leído bien), atreverte a hacer lo que te gusta, las consecuencias de que tu empleo y tu vocación coincidan, ejercicios para saber cuál es tu misión, etc.

También hablaré de escaleras y más cosas que vayan surgiendo.

*La Wikipedia se queda bastante corta, he obtenido los datos del "Diccionario de mitología griega y romana" de Pierre Grimal, Editorial Paidós, un obsequio de mi hermana mayor que leo a pequeñas dosis en la cabecera de la cama desde hace meses. También habla aquí de una versión de la concepción de Ulises (en la Wiki le llaman Odiseo): Autólico, el padre de Anticlea, la convenció para que se acostara con el hombre que le había superado en astucia (Sísifo, cómo no), antes de casarse con Laertes.

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Virginia Castanedo


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