sábado, 4 de mayo de 2013

Introyectos o creencias inconscientes, cómo nos limitan y qué hacer para trascenderlos


Buenos días:

Hoy vamos directamente al meollo:

¿Qué son los introyectos? Un mecanismo neurótico con el que nos impedimos la realización personal y que fomenta el desequilibrio interno. (En la terapia gestalt hablamos de mecanismos neuróticos,  Freud de mecanismos de defensa. )

Las personas autorrealizadas han trascendido y asimilado de manera positiva los mecanismos neuróticos y tú también puedes, comenzando por darte cuenta de su funcionamiento y buscando en tu interior.

Puedes identificarlos fácilmente buscando los "deberías" o "debo" con los que jalonas tu vida, o bien, si quieres ahondar más, buscando las frases repetidas (y las normas no expresadas pero que sí se vivían) de las figuras fundamentales de tu infancia, como padre, madre, abuelos-as, maestros-as, etc. ¿Te animas a hacer una lista detallada? Probablemente te sorprendan muchas de las cosas que salgan.

Aquello que escuchamos en la infancia forma parte inveterada de nuestro alma, y su influencia puede durar toda la vida. En muchas ocasiones, ni siquiera nos hemos parado a pensar si esas creencias continúan siendo válidas en nuestro aquí y ahora (lo veremos en la parte final del post).
Los introyectos son como balones gástricos: ocupan sitio y no alimentan; como el colesterol que obstruye las arterias y no deja pasar la sangre renovada.

Suelen empezar por amor a la persona que los dice (para quien puede ser una creencia positiva), y porque, mientras estamos creciendo, asumimos como nuestro lo que captamos del ambiente.


Un ejemplo personal desarrollado y verídico de introyecto: "si descansas eres una vaga, tienes que estar siempre haciendo algo útil. "
Esto viene de una época en la que era necesario un trabajo constante y coordinado, junto con la crianza de un gran número de hijos e hijas sanos que ayudaran a mantener el hogar, (sin lavadora ni congelador ni pañales desechables ni ninguna de las comodidades actuales). Como mis bisabuelos-as y abuelos-as (y posiblemente los-as tuyos-as), que pasaron una guerra y necesidades en diverso grado. 

Ahora, desde el siglo XXI y desde mi aquí y ahora me planteo: ¿me hace falta a mí este ritmo incesante? 

¿Es una norma inconsciente y arraigada que me hace crecer o que me limita?


 Como todos los mecanismos neuróticos, tiene una parte positiva y otra negativa. Analicémoslas (te invito a que lo hagas con tus introyectos):

Pros:
- Me ha servido a lo largo de mi vida para estudiar y trabajar a la vez, y por tanto a lograr mis objetivos y a ser más próspera. 
- También he podido continuar pintando, creando y escribiendo pese a disponer de poco tiempo, lo que me ha llevado a grandes satisfacciones.
- Recibo halagos de mis familiares más queridos: "Virginia siempre tan trabajadora", etc. Con ello, me integro más en el núcleo genealógico.
- Etc.

Contras:
- He pagado en salud, con problemas de espalda por sobreesfuerzo continuado. No he aprendido a escuchar a mi cuerpo cuando necesita descanso.
- Soy consciente de que la creatividad necesita de descanso, de aburrimiento y de desconexión (sobre todo cuando la norma familiar incluía el leer como hacer el vago, de veras).
-Para completar el ciclo vital, el descanso es imprescindible. Romperlo es perjudicarme.
-Etc.

Si hay una parte que te nutre, quédatela. Revisa la otra, la perjudicial, y sobre todo, busca las alternativas que sí que deseas: cuando dices "no" a algo, es el primer paso. Ahora, del resto del abanico de posibilidades, ¿cuáles deseas?


En próximas entradas, un mapa mental sobre el amor según Boris Cyrulnik y más mecanismos neuróticos, como la deflexión, la retroflexión, etc. Además de todo lo que vaya surgiendo por el camino.



Mi bendición:
Virginia Castanedo

Creatividad y Educación emocional 
sendarte.arteterapia@gmail.com
679 664 693- 946 022 836
Canal de Youtube: Elcaminocreativo







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