domingo, 30 de septiembre de 2012

Sí: cuando la palabra cambia el mundo

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Buenos días y bienhallad@s:

¿Qué tal estáis? Espero que fenomenal.

Hoy vamos a reflexionar sobre el , sobre lo que implica aceptar. Al final, como siempre, unos ejercicios para que podáis practicar con vuestras vivencias.

(De fondo, la Sinfonía Núm. 5 de Tchaikowsky, siempre energetizante. Me he sentado delante del ordenador con cierta galbana y la música me está sirviendo para conectar con mi parte trabajadora y entusiasta. ) 


Qué es el "sí"


Como dice Rafael Echeverria, en su magnífico libro Ontología del lenguaje, decir "sí" es un acto lingüistico fundamental, que cambia el mundo cuando se pronuncia, siempre que tengamos el poder y la fuerza para llevar a cabo nuestro compromiso. 


Los "sí" falsos:


De nada vale decir: "sí, lo haré", si según nos estamos dando la vuelta hemos olvidado lo que hemos dicho. Idéntica falta de validez si afirmamos sin tener la capacidad de llevar a cabo lo prometido ("te bajaré la luna", "te voy a ascender" sin tener el rango necesario, o "sí, allí estaré", y luego no presentarte. ).

También son sí falsos y sin fuerza si en nuestra decisión partimos del miedo a cómo se tomaría esa persona una negativa, o del qué dirán, o porque es lo que se espera de un@.

De este modo, perdemos la confianza que genera nuestra palabra y nuestra persona. Dejarán de creernos, y además es posible que  formemos una imagen interna de falta de compromiso, lo que implica que nadie, ni siquiera nosotr@s mism@s, podrá contar con nosotr@s.

Los sentimientos que lo acompañan pueden ser malestar, desgana, frustración, tristeza, rabia... una sensación corporal negativa. Esto nos indica que no es una decisión correcta.


El "sí" verdadero:


Al afirmar abrimos un nuevo mundo, un camino que elegimos desde la libertad y el compromiso. Nos responsabilizamos con algo, lo hacemos nuestro, lo aceptamos con todas las consecuencias.

Sí a un amor, a un proyecto, a una vocación, a un empleo, a un aprendizaje... son los síes con los que crecemos. Al tomar esa decisión sentimos paz interior, energía, un cambio más o menos sutil, como que la vida recobra de nuevo su sentido. 



¿Recuerdas la última vez que dijiste sí con toda tu alma? 
¿A qué dijiste que sí? 
¿Cómo te sentiste? 
¿Y mientras hacías lo necesario para que esa palabra se materializara?




Imagínate que eres la persona de la imagen: si eliges decir que sí a ir, por ejemplo, por el camino del centro, estás rechazando otras posibilidades (retroceder, los caminos de la izquierda y de la derecha, tirarte al agua y nadar, acampar allí...).

Tomar decisiones.


A la hora de decidir, es importante recordar otras situaciones vividas similares a la actual, según la mayor o menor trascendencia de la decisión. 

Y puedes también preguntarte:
¿Este sí me hace más libre, me conecta con mi mejor yo? 
¿Desde dónde estoy tomando la decisión, desde mi cabeza, desde mis entrañas...?
¿Cuál sería la decisión que  hace feliz, a mí y a todas las personas implicadas en la misma?
¿Aceptaré las consecuencias y las tareas derivadas, hasta completar el compromiso?

Ejercicios con el "sí":

1. Tómate unos minutos para relajarte y entrar en contacto con tu interior.
Recuerda la última vez que dijiste que sí a algo o a alguien. ¿Qué pasó? ¿Qué consecuencias trajeron, tanto a ti como a los demás?
¿Cómo sueles decir que sí? ¿Desde el amor, desde la imposición? 
Recuerda aceptar lo que eres y lo que haces: se trata de aprender.

2. Deja que te venga a la cabeza el sí que supondría un cambio altamente positivo en tu vida, y que todavía no te has atrevido a dar. ¿En qué área te falta? ¿Qué supondría decirlo?

3. Te invito a que apuntes en una libreta durante una semana los síes y los noes que se plantean en el día a día. Todos: desde "¿quieres azúcar en el café?" hasta "¿Quieres casarte conmigo.". Posteriormente, fíjate qué es lo que predomina en tu vida. 

Espero que os sirva.
En próximas entradas, mi semana de termómetro del sí y del no, además la meditación, mapas mentales y aquello que queráis proponerme.

Mi bendición, un saludo.

Virginia Castanedo

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martes, 25 de septiembre de 2012

Cómo hacer un mapa mental: ejemplo azul


Buenos días:

Parece que en la entrada anterior no he incluido el ejemplo práctico, así que aquí va, junto con mis disculpas.


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lunes, 24 de septiembre de 2012

Decir "no" y cómo hacer un mapa mental

Buenos días y bienhallad@s de nuevo:

Estrenamos otoño, estación de tránsito. Nos preparamos para el frío y podemos aprender sobre el cambio y los ciclos vitales. Yo estoy ya esperando la primera lluvia.
Y doy la bienvenida a esta bitácora  a Yolanda y a Jonetxu. 

Vamos allá.

Hoy vamos a hablar sobre las implicaciones de decir "no", qué es, cómo  y cuándo decirlo... 


Antes de nada, te invito a que dediques unos minutos a  una revisión de tu relación con el "no":

¿Cuándo ha sido la última vez que has dicho que no a alguien? 
¿Qué pasó, cómo te sentiste?
¿Y la última vez que te rechazaron? ¿Cuáles fueron tus sentimientos?
¿Con qué frecuencia dices "no"? 
¿Te gustaría rechazar más o menos a menudo?

Qué es el "no":

El "no" define los límites, e implica respetar a un@ mism@ y a las demás personas. Cuando decimos que no a alguien, nos arriesgamos a que esa persona nos rechace, a quedarnos sol@s. Este es, en muchas ocasiones, el motivo subyacente para aceptar hacer algo que en realidad nos perjudica. 
El "no" delimita nuestra individualidad, el amor por nosotr@s mism@s: alejo de mí eso que me daña. Renuncio a eso, acepto aquello. 

El "no" habla de mis necesidades, de mis deseos ("no quiero eso"). Muchas veces empezamos por saber lo que no queremos, como forma de ir averiguando por eliminación lo que sí deseamos.

Poner los límites con el "no" como ladrillo para construir implica por una parte que estamos dando las medidas de lo que sí queremos. Como dice sabiamente la RAE en una de sus acepciones: Limitarfijar la extensión y los derechos que pueden tener la autoridad o los derechos y facultades de alguien.




.¿Qué sucede si usamos los límites como murallas, rechazando todas y cada una de las propuestas que recibimos? Pues que nos perderemos muchas cosas y conocer a muchas personas, avanzar en nuestro desarrollo.

Y, en el extremo opuesto... ¿qué pasa si nunca decimos que no, y aceptamos todo? En muchas ocasiones, nos veremos arrollad@s por personas- Atila, que sólo piensan en sí.

Cómo decir que no:


Es muy importante también cómo decimos que no: si lo hacemos desde el respeto a nuestras circunstancias (así como entender las ajenas cuando nos rechazan). 

Un "no" a una situación que deseamos lejos, dicho de manera violenta, hace que sea más difícil para todos, y que la culpa se acerque ("como le he dicho que no de esa manera me siento mal, es mejor que le diga que sí para estar mejor", lo que supone una trampa, porque en realidad lo que ha fallado ha sido la manera en la que lo hemos dicho.)

¿A qué cosas decir no?
A las injusticias,
a la maldad,
a querer ser alguien que no somos.


Para finalizar, unos vídeos sobre mapas mentales, y un ejemplo en vivo. 
Espero que os sea útil, gracias por estar al otro lado.

 


 


 


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domingo, 16 de septiembre de 2012

Las diferencias entre culpa y responsabilidad... y mandalas


Buenos días y bienhallad@s de nuevo:

¿Qué tal comienza este mes de septiembre? Os deseo un proyecto por el que vivir y alguien con quien compartirlo.

 Tengo esta entrada preparada desde la semana pasada, pero quería añadir algún vídeo de algún proceso creativo (abajo, el proceso de entintado de un mandala), y estoy teniendo problemas técnicos para subirlo a Youtube, de modo que no he querido esperar más, porque veo que pasan los días sin fruto.
 Vamos a la tarea entonces.

El sentimiento de culpa y la responsabilidad. 


Vamos primero al diccionario de la RAE.

CULPA: Imputación a alguien de una determinada acción como consecuencia de su conducta. Tú tienes la culpa de lo sucedido.// 2. Hecho de ser causante de algo.// 4. Psicol. Acción u omisión que provoca un sentimiento de responsabilidad por el daño causado.

En muchas ocasiones nos arrogamos la carga de lo sucedido, como decíamos en la entrada anterior,  sobre sucesos en los que no tenemos ningún poder, como por ejemplo: alguien de mi familia enferma o tiene un accidente, empiezan a despedir a muchas personas en la empresa en la que trabajas de oficinista, alguien tima a 1 amig@, etc. 
Hay personas con mayor tendencia a tomar todo bajo su ala. Si te sientes identificad@ con esto, te invito a que, la próxima vez que notes un pinchazo de emoción negativa y sepas racionalmente que no te corresponde, te preguntes: ¿Qué estoy tratando de evitar en mi vida, que busco esto otro para taparlo?

En otros casos, lo que sucede no nos gusta, y, aún siendo efectivamente de nuestra responsabilidad directa, tiramos la piedra a otras personas (que suelen concordar con el tipo descrito arriba). Por ejemplo: tengo un examen, no estudio, suspendo y digo que ha sido culpa del profesor-a, del examen o del perro que me comió los deberes. Otro ejemplo: llego tarde habitualmente al trabajo, me enfrento a mis jefes-as y compañeros-as... y me despiden por culpa de la crisis en la que estamos, por supuesto.
En ese momento probablemente me sentiré liberad@ de la carga, pero la realidad es que la cuestión a resolver sigue ahí, acumulándose. Mirar hacia otro lado no elimina la basura.


Hablemos ahora del siguiente concepto, la responsabilidad: 

La gestalt nos habla de la responsabilidad como habilidad o capacidad para encontrar la respuesta a las propias necesidades y hacerse cargo de sí

Sin entrar en juicios ni emociones: ha sucedido algo, me hago cargo de ello de la mejor manera posible, como he querido plasmar gráfica mente en la ilustración de abajo:



Espero que os haya resultado útil.


Y un nuevo vídeo, en el que podéis ver el proceso creativo del entintado de un mandala. Quiero reiterar mis disculpas por la calidad mediocre de la imagen, todavía estoy haciéndome a lo audiovisual. Y si Youtube acepta por fin la tercera parte, podréis ver los quince minutos que tardé en colorearlo con acuarela (este va a ser el quinto intento de subirlo, mientras escribo esta entrada).
http://www.youtube.com/watch?v=yU-40OhxohA&feature=plcp
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Finalmente, me ha llegado información de un curso, que os transmito: 

Desde Plano B, hemos organizado el curso ¿Cómo introducirse en el mundo del arte?especialmente dirigido a ARTISTAS, estudiantes de Bellas Artes…, en colaboración conBilbaoArte los días 24 y 25 de septiembre con un coste 45 euros, el programa del curso se centrará en:

-          Como elaborar un dossier de artista
-          Relación galerías/artista
-          Principales herramientas para entrar en el entramado galerístico
-          Etc.

Toda la información en: www.bilbao.espacioplanob.com [sección cursos]

¡Promete ser interesante!


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lunes, 3 de septiembre de 2012

El proceso de preocuparse


Buenos días y bienhallad@s tras el descanso estival:

¿Qué tal estáis? Espero que fenomenal, y que hayáis disfrutado cada día. 

Comenzar septiembre es una buena excusa (ya que cualquier momento puede ser el adecuado) para la introspección y para comenzar a dar pequeños pasos con los que ser más felices. 
Y en este ambiente pre-apocalíptico con el que nos machacan los medios de comunicación, he pensado que era adecuado hablar de cómo nos preocupamos, para que, al hacernos conscientes de los mecanismos, disminuyamos la frustración y pasemos a ocuparnos de las cosas, de una manera sana y positiva.

Es importante que aprendamos a aceptar lo que no depende de nosotr@s, y a actuar en lo que sí que esté en nuestra mano, siempre desde el amor. 


Qué es la preocupación:


La preocupación vive fuera del tiempo presente, igual que la ansiedad (podéis remitirnos a entradas anteriores), y puede venir, entonces, del pasado, y de los futuros posibles. Futuros, en plural, ya que son infinitos, y de todo tipo, desde la fantasía de los cuentos de hadas hasta el fin del mundo con la amplísima gama de posibilidades intermedias que podamos concebir. 

Hablemos un poco de cada vertiente:

1. Preocuparnos por algo del pasado 

suele estar muy relacionado con la culpabilidad: palabras dichas de las que nos arrepentimos, actos, omisiones de ayuda, miedos incrustados de la infancia... hechos todos con los que nos ponemos una cadena con la que no nos permitimos avanzar. Para salir de aquí es necesario perdonarnos y hacer lo que esté en nuestra mano para mitigar el dolor que hayamos causado: muchas veces, basta comenzar con la valentía de pedir perdón. 

2. La preocupación derivada del futuro 

nos lleva, en casos extremos, a la autotortura en forma de pensar repetidamente en todas y cada una de las posibilidades, creyendo que nos encontrarán prepararad@s para solventarlas, ya que, como previamente hemos pensado en ello, ya estamos mentalizad@s.  

Y la energía que generan esos pensamientos obsesivos y parásitos es muy baja y dañina, con ella nos arrasamos el optimismo y nos conectamos con emociones de esa vibración, como son el resentimiento, el odio, el deseo de venganza, la rendición. ¿Es eso lo que queremos?

En ambos casos, al estar en el ahora ocupados-as de pasados que no podemos cambiar y de futuros que no podemos controlar, el presente se convierte en pasado muerto, inactivo, en una espiral de angustia que sólo podemos parar conectándonos con nuestra realidad presente.








Gozar de buena salud emocional implica saber que, suceda lo que suceda, somos capaces de salir adelante y de ser felices.

 Y esto implica estar conectad@s constantemente con el aquí y ahora.

Os presento mi primer vídeo en este blog, disculpadme porque hasta ahora tenía bastante miedo a las cámaras y soy novata. Confío en que, con vuestras sugerencias, vaya haciéndolo cada vez mejor. 



En próximas entradas, más dibujos sobre la culpa,  técnicas creativas aplicadas y muchas más cosas.

Mi bendición, un saludo.

Virginia Castanedo

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