lunes, 20 de febrero de 2012

Disminuidor de problemas


Buenos días:


¡Aquí vuelvo! Por fin doy señales de vida, quince días después. Disculpad el desierto: creo que la entrada anterior y la ilustración que lleva esta nueva hablan por sí misma de cómo me he encontrado y del proceso que estoy realizando. 


Por suerte, tengo este blog y un compromiso con vosotr@s que me leéis y conmigo misma, de analizar lo que me sucede y estructurarlo y aportar ideas ... o dar, al menos, un dibujo. En el momento en el que soy capaz de plasmar algo en el papel, también lo estoy asimilando. Y me ayuda pensar que puede servir de inspiración para otras personas, como así espero que sea.


Vamos al meollo. En ocasiones en la vida nos encontramos con situaciones que nos causan sufrimiento, para las que no vemos solución, que se enquistan con el tiempo... También pueden ser cuestiones más pequeñas, que aún así dificultan nuestra felicidad.


Cada vez más me doy cuenta de que cómo nos tomemos las cosas es la clave para poder ser felices, y nuestra actitud determina que el problema a resolver sea más o menos grande.



1) El primer paso, es aceptar que hay algo en nuestra vida que necesita una mejora, una solución, más o menos amplia, más o menos apremiante. Y tomar las riendas y nuestra auto-responsabilidad, sin culpa. ¿Cuál es el problema? ¿Es mío? ¿Qué puedo hacer para solucionarlo/ disminuir su virulencia? ¿Qué parte no depende de mí y es necesario que acepte?


2) Y evitar los rescates: en ese momento, cuando intervienen policías y bomberos, es en situaciones de emergencia, de catástrofe... es decir: cuando nos hemos rendido, cuando estamos convencid@s de que lo que sea que nos sucede no tiene solución. 
Estamos viendo lo que supone el rescate de países y de hipotecados: una deuda cada vez más grande, que se convierte en inasumible, muchísimo peor que al comenzar. 


3) Lo que no tiene que ver con pedir ayuda, algo muy necesario. Muchas veces nos ahorraríamos mucho sufrimiento si fuéramos capaces de pedir que alguien nos eche una mano. 


La diferencia entre ambas actitudes es que cuando quieres que te rescaten has cedido toda la responsabilidad en lo que te sucede, te has rendido y te has desahuciado a ti mism@, ; y cuando pides ayuda, es para coger fuerzas para seguir adelante.


4) Por eso, en el dibujo se ve que el primer paso es el Scaner de realidad total, es decir: poner las cosas en su justa medida, eliminando los elementos tóxicos que hinchan la cuestión.
Ejemplo: pasar del "tengo una deuda inmensa" a "mis gastos mensuales son 1.111 euros y mis ingresos 777". El resultado nos puede gustar más o menos, pero es lo que hay, la Realidad total. Y es necesario conocer todos los detalles para poder realizar el plan de acción efectivo, después de haber asimilado lo que no depende de nosotr@s. 


5) El siguiente paso, tratando de aceptar lo que sucede constantemente, es dividir el problema en diferentes temas a resolver, de un tamaño que podemos asumir, e ir resolviéndolos uno a uno.  



Todo esto es, lo sé, perfectamente lógico... sólo que, en medio de la vorágine y de la carga, es necesario recordarlo, volver a la esperanza, confiar.






En la siguiente entrada, el Agrandador de problemas, y estoy preparando también una comparación detallada de las que suelo hacer, entre el capitalismo y la evolución (o involución) humana (y artística). ¡Espero que os guste y os sea útil! 


Como siempre, comentarios, sugerencias y temas que os interesen, bienvenidos. ¡Gracias por participar!

Mi bendición:


Virginia Castanedo


Creatividad y Educación emocional 
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