jueves, 26 de enero de 2012

El ejercicio físico y su relación con el proceso artístico

La bella costa vizcaína...



Buenas tardes :

Por fin reúno un rato para escribir en el blog, ya lo estaba echando de menos.

Empiezo con una muy buena noticia personal: después de dos años de sequía, mi fisioterapeuta (también terapeuta gestáltico, como yo), me ha dado el visto bueno para volver a correr. ¡La vida cobra un nuevo brillo!

Después de años de un dolor de espalda que pensaba que iba a ser crónico y que convertía mi vida en algo agotador, como estar siempre mal sintonizada y a medio gas, tras sesiones de fisioterapia quincenales todo este tiempo y mucha disciplina en los ejercicios que me mandaba para casa (muy dolorosos, menos mal que un día descubrí a Chopin a todo volumen y el espíritu ganó la batalla a la carne, dejándola en un segundo plano).


Y correr... Recuerdo una vez, y de veras siento que haya sido en una sola ocasión, que entré en la marcha verde, en flujo: todo mi cuerpo en movimiento, cada parte sabía lo que tenía que hacer, y una lucidez mental durante unos minutos gloriosos, el momento perfecto que se prolongaba en el tiempo y en el camino del parque, donde todo era exactamente como tenía que ser, los pies, los árboles, el universo entero. Sin cansancio, podría haber seguido corriendo durante horas, y volví a la ducha transfigurada. Creo que en ese momento pasé una barrera del ejercicio físico, en la que amas el deporte... y que, igual que el umbral artístico, ya no tiene vuelta atrás: es un compromiso de por vida.



Todas las anteriores ocasiones en las que he salido a correr, y han sido muchas, han sido con la esperanza de volver a sentir algo parecido. Lo mismo puedo decir cuando pinto, si bien en este caso el sentimiento de gloria es más habitual, no excepcional.

¿Y qué tiene que ver el ejercicio físico y el arte? Muchas cosas: primero, entrenamos nuestro cuerpo, muchas veces tan abandonado por lo intelectual, y tenemos mucha más energía para realizar cualquier tarea que queramos emprender. Cuando haces deporte estás más descansad@.

Además, conseguimos tener nuestras sensaciones corporales más presentes: notamos músculos, tendones, sudor, frío, calor... con lo que podemos conectarnos más con el aquí y ahora, igual que al crear

Y nuestro cuerpo es una magnífica pista de que estamos en el camino o nos estamos desviando: si la sensación corporal es buena, de placer, de alegría, estamos tomando una decisión correcta. Si nos sentimos mal, con culpabilidad, rencor, si sentimos que algo no está bien, es el momento de buscar otra opción.


Obtenemos un modo de desahogo en caso de bloqueo, de depresión o de ansiedad: el ejercicio.

El tipo de deporte que elegimos, también nos dice cómo somos, qué nos hace falta.
¿Y tú, haces algún deporte? ¿Cuál es el tuyo? Y si todavía no has empezado, ¿cuál te gustaría?

En próximas entradas, cómo transformar la herida en un puente a la vocación, y la importancia del proceso en el arte, más que el resultado.

Mi bendición, un saludo.


Virginia Castanedo


Creatividad, Arteterapia y Educación emocional 
Sesiones individuales y grupales
sendarte.arteterapia@gmail.com
679 664 693- 946 022 836
Canal de Youtube: Elcaminocreativo 




lunes, 16 de enero de 2012

Engrandecernos


Buenos días y bienhallad@s de nuevo:

Hoy estaba dándole vueltas a la siguiente entrada de esta bitácora, y he buscado en el diccionario de la RAE una palabra que me ha gustado tanto que ha llegado a ser el título. Para escribir aquí, releo mi cuaderno de notas, donde escribo las ideas que se me ocurren todos los días, preguntas a responder, citas de autor@s que me tocan el corazón, bocetos, mapas mentales... y luego escojo los que más me llaman y a partir de ahí desarrollo la idea, la ilustro... o la vierto aquí una vez que suena "eureka".

ENGRANDECER: tr. Aumentar, hacer grande algo.//2. Alabar, exagerar//. 3. Exaltar, elevar a alguien a grado o dignidad superior.

Ahora, puedes preguntarte: ¿Qué es lo que tú engrandeces? ¿A qué le das importancia? ¿De qué hablas constantemente? ¿Qué muros, qué impedimentos son los que te frenan? Creo que, cuanto más hablemos de un abismo, más grande se hace. Cada vez que dices "no puedo", por ejemplo, o "es imposible", o "nunca..."estamos dando poder a las palabras y a lo que encierran, haciendo real lo que hasta ese momento sólo es virtual.

Voy a poner un ejemplo concreto para explicarlo mejor: si yo digo que no puedo salir de mi situación económica actual, estoy dando la espalda a posibles soluciones que sólo encontraré si dejo de mirar a lo que considero que es imposible. Si me centro en lo que sí es posible y busco nuevas vías mientras acepto lo que hay y lo que es. Eso implica decir, en el caso económico concreto, una cantidad de ingresos y una cantidad de gastos. ¿Cómo equilibrar la balanza?

Si veo como única salida "ganar más dinero en mi empleo actual" y mi empresa ha congelado los sueldos, la situación es irresoluble... salvo que amplíe el foco: quito "en mi empleo actual", y dejo "ganar más dinero". ¿Posibilidades? Unas horas en otro sitio, buscar otro empleo con mejor sueldo, etc.

¿Y si en vez de "ganar más dinero" lo amplío y digo "equilibrar mi balance de gastos e ingresos"? Entonces también podré reducir gastos. ¿Cómo puedo gastar menos? ¿De qué cosas puedo prescindir sin que me suponga un esfuerzo? Y puedo preguntarme ¿Necesito realmente esto? con cada cosa/servicio/objeto que vaya a adquirir.


Otro ejemplo: lo que vemos, lo que leemos, lo que escuchamos, nos influye. ¿De qué te estás alimentando espiritualmente? ¿Qué engrandeces al dedicarle horas? Si por ejemplo ves la televisión muchas horas al día, aunque sea de "ruido de fondo", con temas oscuros y pegajosos, si abres la puerta a la basura, a la violencia, a lo que huele mal... Conseguirás que tu tolerancia hacia los temas banales, sucios y vacíos se amplíe. ¿Y qué habrá sido de tu alma para entonces?

Viendo programas basura no desconectas, sino que te conectas y agrandas otra realidad, la de la superficialidad, la de los colores chillones y los egos sobredimensionados.

¿Y si damos más importancia, más tiempo, más dedicación a los sabios-as, y escogemos un tema cualquiera del que nos hablen, con el que nos toquen el corazón?
¿Y si cogemos, para entretenernos, cómics, películas, programas de radio, series y libros de calidad?
¿Y si leemos diez minutos al día de poesía?
¿Y si nos atreviéramos a estar en silencio, y a escucharnos a nosotr@s mism@s, a lo que tenemos que decirnos y callamos con otras voces?
¿Y si nos diéramos tiempo para respondernos?



Vaya, en realidad iba a hablar de otra cosa, y me he desviado. Es lo que tienen los bosques creativos encantados...

Visita el perfil freelance de Virginia Castanedo en InfoLancer.net Mi bendición y hasta el próximo día.

Virginia







viernes, 6 de enero de 2012

La llamada de la vocación y la herida:

                                                                                Feliz día de los Reyes Magos  y bienhallad@s: de nuevo:
 Lo primero, gracias a María por su valiente comentario a la entrada "Los pensamientos Parásitos", y mis disculpas tanto a ella como al resto de las personas que leéis el blog por el desaguisado del pasado post, con frases repetidas, imágenes que no se ven... cosas que tiene el manejo de la nueva configuración, que todavía no controlo.



La figura de la derecha es un primer boceto sobre la Vocación, sobre el don que hemos venido a ofrecer al mundo. A la vez, también hemos venido con una herida que sanar.

Ambas cosas nos tocan profundamente y nos permiten evolucionar: un acontecimiento, una palabra, una persona... pueden desencadenar el dolor  antiguo o/y nuestra máxima capacidad, lo que nos acerca más al espíritu. 
Cada vez que reaccionamos de manera exagerada para lo que sucede en ese momento, estamos tocando una tecla importante, bien la herida o bien la vocación. Por ejemplo: alguien habla mal de las mujeres en general, y tú saltas, encendida. Una persona te da una mala contestación y te pones a llorar o a gritar. Ahí está la herida. Cuando eso mismo se lo contamos a alguien de confianza, nos damos cuenta de que no ha sido la situación, sino cómo nos la tomamos. Tenemos aquí, entonces, una pista valiosa de nuestra herida. Ahora nos queda el camino de aceptar, perdonar, cuidarla y finalmente sanar. Si nos quedamos en la herida, en la sombra, corremos el riesgo de perder la esperanza, de contactar con nuestra parte más miserable, y dar la espalda a tantas cosas que tenemos.

O, un día, de repente, leemos un libro y decidimos que seremos escritor@s, o pintor@s, o bailarin@s. O vemos el sufrimiento y desde ese mismo momento nos damos cuenta, de que sabemos exacamente qué es lo que vamos a hacer en nuestra vida, y al decidirlo eres feliz.

lunes, 2 de enero de 2012

Antídotos transformadores: pensamiento positivo






Buenos días y feliz año a todas las personas en toda la Tierra:

¿Qué tal este comienzo de año? ¿Preparando los buenos propósitos? Espero contribuir y daros alguna idea para esta nueva etapa que se abre, que requerirá probablemente mucha creatividad.

Este es el mapa mental visual de los pensamientos y de las emociones positivas.


Este mapa complementa al de los pensamientos parásitos. Ambos forman una unidad, una gama de posibilidades que podemos elegir.

El odio es uno de los extremos, y el amor incondicional el otro, con miles de matices intermedios. ¿En qué parte de esta polaridad nos situamos? Lo habitual es que oscilemos hacia uno y otro de los lados, dependiendo de la época, de lo que nos estemos trabajando interiormente, etc. 

Y de elegir consciente y constantemente el camino positivo.

He querido incorporar un elemento que a mí me resulta de suma utilidad, y que es observar con desapego. Para explicarlo, una bella cita del Upanisad Mundaka, que obtengo de "Las siete leyes espirituales del éxito" de Deepak Chopra:

Como dos pájaros dorados posados en un mismo árbol, amigos íntimos, el ego y el Yo habitan en el mismo cuerpo. El primero come los frutos dulces y agrios del árbol de la vida, mientras el segundo observa con desapego.