lunes, 26 de diciembre de 2011

Los pensamientos parásitos

Tipos de pensamientos dañinos

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Buenos y festivos días: 

¿Qué tal van transcurriendo las Fiestas? Mis mejores deseos y mucho ánimo para quienes resulta una época compleja... como yo misma, ya véis qué tipo de entrada, con una temática tan poco navideña... En fin.Vamos entonces a meternos en harina: os presento un mapa mental ilustrado (en realidad es la mitad, en la parte izquierda puse las emociones dañinas, pero he considerado que quedaba más claro así). Utilizo dibujos en vez de palabras, ya que me ayuda a conectar la parte racional y la creativa. ¿Habéis intentado hacer uno con dibujos en vez de con palabras?

Pasamos entonces a explicarlo: los pensamientos parásitos son aquellos con los que nos hacemos daño a nosotr@s mism@s y/o a l@s demás, y con los que poco a poco vamos minando, entre otras cosas, nuestro optimismo y nuestra asertividad, desde los casos leves hasta trastornos emocionales más severos, como la depresión, la ansiedad, etc.


¿Te atreves a ir reconociendo estos tipos en tu manera de pensar? ¿Utilizas alguno? 
 Tipos, de mayor a menor grado (auto) destructivo y sus emociones dañinas derivadas:

1. Mosca molesta: cuando utilizamos palabras negativas, dejamos de lado lo conseguido y nos centramos en los errores o en lo por hacer todavía... si es una, es fácil alejarla. No dejemos que aove.

2. Lluvia de flechas: las aparentemente inofensivas moscas se han transformado en armas afiladas: son pequeños pensamientos negativos hirientes y constantes, con los que vamos minando nuestra moral o la de l@s que nos rodean, si somos nosotr@s quienes las lanzamos. Quejarse de todo, señalar todas y cada una de las faltas, de lo que no nos gusta...


3. Lanza Asesina: una sola herida mortal, en nuestro punto débil o en nuestro corazón: son esos comentarios con los que nos quedamos abatid@s, sin respuesta, con sentimientos de culpa paralizante, angustia. 
Es esa frase que decimos o escuchamos para dañar, que pocas veces ve la luz, y que cuando lo hace provoca un derrumbamiento. El empujón sería algo más leve.

4. El maza-bloque: eliminamos con este pensamiento monolítico el oxígeno, es una acumulación de cuestiones retrasadas (problemas que no resolvemos y que se solidifican), sumado a una certeza de que el futuro no trae nada bueno, de que se nos va a caer encima nuestra vida y nos va a aplastar.

5. Visión unifocal limitadora o Egocentrismo: como bajo un foco, sólo me veo a mí y a mis circunstancias cercanas: es la creencia de que L@s demás no existen ni tienen problemas tan graves como los míos.
Es decir, nos consideramos el centro del universo: en la imagen de la derecha, desplazando al sol.

Suele ir relacionado con la ira y el odio, y la primera alimenta al segundo, y les acompaña la ansiedad.
Basta con salirnos un poco y mirar a los ojos a las personas, ver que también sufren, nos puede ayudar.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Restablecer el equilibrio y ampliar la mirada









Buenos días y bienhallad@s de nuevo:

Lo primero, un saludo a September Road, y gracias por el comentario y por la inspiradora referencia dada. Perdona no haberte contestado, la verdad es que no te había identificado... hasta que me ha venido la luz. Me alegro de que sigas leyendo el blog, estimado discípulo (y también maestro.)  
Hoy he estado varias horas inmersa en Lluvia de ideas, analogías y otras técnicas creativas para continuar con los temas del blog y futuro libro. De momento, y para afianzar las buenas costumbres, dos breves comentarios.

Hablábamos la entrada anterior, con una de las preguntas lanzadas por Nagore,  de qué hacer en caso de sequía creativa prolongada. Esas etapas en las que no estás para crear, en las que no tienes ganas, "con el sentimiento de no querer hacer nada".

El esquema que he pensado es una estructura básica para restablecer el equilibrio entre las diferentes facetas humanas y creativas:

Actividad/es
artísticas                                                      Cuerpo (deporte o descanso)
motivadas      +  Descanso   + Nutrición    Mente (utilizar el raciocionio positivamente)       
por amor                                                      Espíritu (meditación, escritura automática)
                                                                     Emociones (búsqueda del lado positivo)

Siempre teniendo en cuenta que, si nuestra tendencia es a la pasividad, podemos elegir entender el descanso como un cambio de actividad; mientras que si apuntamos hacia el extremo contrario, seguro que sentarnos en el sofá, eliminando un rato las multiactividades de la agenda, será agradecido por nuestro cuerpo (aunque tal vez nuestros pensamientos se disparen, tranquilidad).



Lo importante es que nos cuidemos, de tal manera que, en nuestro fuero interno, sepamos que la creatividad va a tener un espacio. Esperarla cuidándonos. De nada vale intentar que brote una planta tirando de las ramas. Sí podemos darla luz, abonarla, orearla, etc.


Y el segundo comentario, que tiene que ver con cómo vemos la vida. Si no somos conscientes, es posible que nuestra visión se reduzca, y entonces no encontraremos otras opciones a las que estamos viviendo.

Un ejemplo gráfico de una historia antigua: ¿Qué ves aquí? ¿Con cuál de estas visiones te identificas?

Unas nubes efímeras



Un precipicio, rocas,

Un camino soleado y fácil (¿Y el precipicio no existe?)

Un camino amarillo que pasa por un precipicio, y al otro lado, unos árboles en una pradera, en un día de verano.

Un dibujo de un mandala de un camino sobre un precipicio...





Visita el perfil freelance de Virginia Castanedo en InfoLancer.netTodo lo que podamos abrir la mente nos amplía en todos los sentidos.

jueves, 15 de diciembre de 2011

...y viceversa: la espiral ascendente de la motivación

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Buenas tardes y bienhallad@: 

Gracias por estar al otro lado, Nagore, tu comentario ha sido el revulsivo para volver a escribir, porque he estado dándole vueltas a las posibles respuestas a lo que has planteado, y lo que ayer eran ideas que revoloteaban hoy se están convirtiendo en algo tangible. Vamos a la tarea. 

Lo mismo que comenté en la entrada anterior sobre cómo fui cayendo en la desidia y en el abandono (momento en el que la Creatividad escapa por la ventana en espera de tiempos mejores), en esta voy a hablar de la posibilidad de recuperación paulatina. 
Si consigo autodisciplinarme en algo concreto, gano fuerzas y autonconfianza para dar un paso más en algo que antes no me atrevía. 

La osadía y la felicidad también son contagiosas


¿Y por dónde empezar? Pues por algo que te resulte sencillo, y se expandirá al resto de tu vida.


 Un ejemplo: tratemos de recuperar el equilibrio, por lo que es posible detectar varias carencias en mi desarrollo mental (ya no leo libros de sabios, por ejemplo), emocional (hago cosas que detesto y me obligo a ello) y corporal (he dejado de hacer los ejercicios de espalda y descuidado mi alimentación). 

Elijo algo concreto, puede ser que elimino una costumbre nociva (dejo los videojuegos) o añado una beneficiosa y satisfactoria (vuelvo a meditar, vuelvo a sacar fotos). 


Un autoanálisis sincero nos puede decir si tendemos a la pasividad y a la inacción o a la hiperactividad. En tus etapas de bloqueo, ¿dejas de hacer cosas que amas (y dejas de hacer en general)? ¿Pasas a la parálisis? En este caso, un pequeño impulso a hacer algo que siempre te ha gustado, aunque en ese momento no te apetezca, probablemente te abra la puerta a la recuperación y a volver a disfrutar.

 Si en cambio te dispersas, haces mil actividades, siempre estás con algo entre manos... Tal vez en este caso lo que es recomendable es parar, no hacer, y elegir. Si dudas porque no sabes decir que no, puedes hacerte una pregunta clave: Si sólo pudiera dedicarme el resto de mi vida a algo, ¿sería A o B? Y ya has elegido. Déjate aburrirte, descárgate, céntrate. Al aumentar el tiempo y la conciencia en algo que amo, soy más feliz, y quiero más actos, pensamientos, palabras, emociones... que me lleven a la felicidad. La vida se ensancha. 

Podemos aprovechar las crisis internas, el no saber qué hacer con nuestra vida, para dar un giro y plantearnos qué es lo que queremos una vez más. ¿Sigue sirviendo lo que queríamos antes? ¿En qué punto del camino estamos? O para comenzar a escribir lo que nos hacer felices, lo que queremos, hacer un listado de nuestro proyecto vital. Cuanto más trascendental sea la crisis, es decir, si dudamos de para qué estamos en este mundo, mejor podremos disgramar nuestros objetivos para volver a dar sentido a nuestra vida. Escribirlos nos ayuda en tiempos de dudas y de retrasos. 


Me he dado cuenta de que la mayoría de las personas estamos con los mismos pensamientos todo el tiempo. Y si esos pensamientos son negativos, como me estaba sucediendo a mí, ¿dónde queda espacio para el oxígeno, para la creatividad, para una solución en la que no había caído hasta ese momento?

¿Dónde puedo colocar una idea nueva? Primero tendré que revisar las creencias que tengo (representadas por los bloques en la imagen), y dedidir si me siguen sirviendo o me planteo un nuevo modo de pensar.

La entrada me está quedando muy larga, y que quedan cosas en el tintero, continúo en la próxima, que será pronto, lo prometo, sobre la recuperación del equilibrio.

Mientras, de tarea para quien quiera: ¿Te atreves a escribir todas tus creencias respecto a los grandes temas vitales? Por ejemplo, amor, profesión, familia, espíritu... 

Simplemente escribe de seguido todo lo que pienses sobre el tema, sea lo que sea. Déjalo reposar 24 horas, y vuelve a leerlo. En ese momento sí que puedes decidir con cuáles de tus creencias subconscientes te quedas y con cuáles no, y cuáles quieres incluir.

Mi bendición:
Virginia Castanedo
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miércoles, 7 de diciembre de 2011

La peligrosa espiral de la renuncia al autocuidado

Un cartel en un colegio en Bilbao la Vieja, donde hago voluntariado: "Pozik bizi nahi dut/ Quiero vivir feliz".



Buenos días y bienhallad@s de nuevo:

Antes de nada, gracias a los nuevos miembros: Alvarito, Guillermo y Johnny, y a Nagore por sus comentarios.

Es un alivio encontrarme de nuevo escribiendo aquí, pensaba que nunca iba a llegar el momento de escribir otra entrada del blog... he estado en sequía creativa


Irónico para alguien cuya gran parte de su desempeño profesional consiste en mostrar caminos para reactivar la creatividad... O no tan irónica, ya que en estas etapas todas las personas hemos caído, caemos de manera regular. Entonces he decidido analizar cómo he llegado hasta aquí y aceptarlo y contároslo. Una confesión en toda regla. Este proceso de análisis me está sirviendo mucho, espero que también a quienes estáis al otro lado.

Empezó un día, hace semanas, cuando un día me desperte agotada,me dejé dormir media hora más y como no me daba tiempo a todo, decidí no meditar. A fin de cuentas, sólo iba a ser ese día y tenía una razón de peso.

Unos días después, había roto una costumbre arraigada que me ayudaba a centrarme y a vivir con amor.

Como tenía menos energía, entre otras cosas porque no canalizaba mis altibajos emocionales con la meditación, empecé a comer más. Me sentía pesada, porque no era alimento de ese tipo lo que necesitaba. Y dejé de hacer otras cosas con las que también me sostengo, como collage, escribir en mi libreta de ideas, sacar fotos, relacionar ideas, dibujarlas, redactar el libro... Demasiado cansada.

Claro, llegaba la noche y no podía dormir: había pasado el día vegetando, agotada, sin hacer nada que me gustara, aburrida, desesperanzada... y dormir implica aceptar el transcurso de la vida: un día perdido más, etc. Y no conseguía conciliar el sueño, perdida en mis pensamientos obsesivos de "no puedo", el sentimiento de culpa, hasta que me dormía de madrugada...

Y así empezó la espiral de la renuncia al autocuidado, bajando cada día un escalón más hacia el desánimo y la depresión.


Cuando intentaba ponerme a pintar, dejaba los utensilios, asqueada, inutilizada por mí misma. ¿Cómo pretender correr un maratón sin haberme entrenado a diario? Pues lo mismo. Había renunciado, lenta e inconscientemente, a todo lo que amo: ¿y quería ponerme a crear?

La imagen de abajo muestra lo que sucede cuando no se limpia una gota de pintura que se cae: que cuando queremos limpiarla, necesitamos un zafarrancho de detergentes y bayetas.




Así que he decidido empezar a subir los escalones de la motivación lentamente, igual que los he ido bajando. Primer paso: la entrada a este blog. Segundo paso: meditar. Tercer paso: coger el lápiz para hacer un boceto.

Ya correré el maratón artístico cuando me haya entrenado.

¿Y tú? ¿Subes la escalera de la motivación o la bajas?

Mi bendición:

Virginia Castanedo

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