viernes, 7 de enero de 2011

Los valores eternos nos ensanchan el corazón

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Buenos días y bienhallad@s:

¿Qué tal se han portado los Reyes Magos? Espero y deseo un regalo en cada casa y para cada persona, sea o no material.



Aquí estoy yo en una imagen que expresa con claridad cómo me encuentro: la parte mental altamente motivada, exultante e incluso guerrera, el corazón ardiendo, la actuación en el mundo, representada por la mano, en plena humareda. Como decimos en la Gestalt, yo estoy siempre energetizada. Es decir, en la fase del ciclo de motivación y entusiasmo alta, en el momento en el que me impulso a actuar. En mi caso, con el corazón palpitante, ojos muy abiertos, mucha emoción... Me sucede siempre que me conecto con mis sueños más profundos, con mi Misión Vital.

Y hago todo lo posible por motivarme, haciendo análisis de lo conseguido y de lo que deseo, cada cierto tiempo, leo literatura sapiencial, procuro ser honrada conmigo misma, en especial si no es amable lo que veo, porque gracias a eso avanzo en mi desarrollo personal, releo los puntos que me hacen vibrar... tengo hambre de vida, y cuanto más sabor obtengo, más quiero.

Hace poco hablaba con mi amiga Yosem, también artista y psicoterapeuta... Y ambas coincidíamos en que últimamente cuesta que las personas se comprometan con algo, en especial si es el auto-conocimiento. Detectamos una tendencia general a la dispersión, a las actividades múltiples, en una carrera inconsciente y devoradora en la que siempre queremos más, sin saber qué es, y entramos en la rueda de la insatisfacción crónica.

Por supuesto, son opiniones totalmente subjetivas. Y complementan la creencia de que sigue habiendo personas que sí desean traspasar la puerta y llegar a ser más human@s.

¿Cómo podemos salir de esa rueda que gira a toda velocidad? Primero, con la decisión consciente de parar... aunque nos apeemos en el desierto, o mejor, especialmente si es en un no-lugar y hay silencio. Y dejarnos tiempo para sentir.

Segundo, apelando a nuestra sinceridad y a los valores eternos, los que nos conectan con nuestro lado más humano y por tanto más espiritual: el amor, la honradez, la entrega a l@s demás, dejar un legado espiritual que nos transcienda...

Porque cuando sucede algo así, como la liberación por medio de la inteligencia humana de los mineros de Chile, cuando hay en el mundo diez millones menos de pobres en Brasil por un presidente que pensó más en l@s demás que en sí mismo... a tod@s se nos ensancha el corazón.

¿Qué puedo hacer yo para contribuir? ¿Qué puedes hacer tú? Cualquier pequeño gesto cambia el mundo.

Mi bendición, un saludo.

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