domingo, 3 de octubre de 2010

Los peligros de las sillas y de los precipicios


Visita el perfil freelance de Virginia Castanedo en InfoLancer.net

El que tenga buen camino
tendrá sillas peligrosas
que le inviten a parar...



Silvio Rodríguez



Buenos días de octubre:

Comenzamos con unos versos de una canción de un cantautor al que adoro, por la riqueza de sus metáforas y por todas las teclas emocionales que toca cuando le oigo cantar.

Tomo sus palabras para hablar de las sillas peligrosas, esas sillas cómodas en las que estamos a gusto, en las que giramos la cara de lo que andábamos buscando y lo perdemos.

¿Cuál es tu silla favorita? Puede ser la tele, tu empleo, los compromisos sociales, tu pareja, el sofá... La mía es llenar mi tiempo con tantas extividades que asfixio los brotes creativos a poco que me descuide.

¿Y cómo saber que se has sentado en una silla peligrosa... y sobre todo si llevas demasiado tiempo?

Algunas pistas:
-Insatisfacción crónica.
-Pensar que te encantaría estar en otro sitio, haciendo otras coasas.
-Saber que sería maravilloso llegar a tus sueños, si no me supusiera ninguna disciplina, si pudieras saltarte la parte ardua, las tareas repetitivas o pesadas, para aprender a manejar el violín, o el trazo del lápiz...

Para solucionar esto tenemos las acciones mínimas, como hablamos en septiembre.

TAmbién hay caminos en los que nos dirigimos al precipicio, llenos de sangre, de dolor, de confusión y de amnesia.

¿Y cómo sé cuando me estoy acercando al precipicio? Nuestro organismo tiene una capacidad maravillosa de avisarnos: de hecho, lo hace constantemente. Si notamos insatisfacción, malestar... entonces estamos tomando decisione en contra de nuestra esencia y que nos alejan del camino.

Si este estado se cronifica, puede dar lugar a ansiedad, angustia, irritabilidad, depresión... y a una general falta de gusto y de placer por la vida.


Y tú, ¿sabes a dónde vas, a dónde te diriges?

Siempre es buen momento para revisar nuestro faro vital. Y como en el mandala que ilustra esta entrada, es mejor a veces retroceder para volver al camino de oro.

Mi bendición.

Virgiñita

No hay comentarios:

Publicar un comentario