viernes, 17 de septiembre de 2010

Acción mínima para llegar a tus sueños




He aquí mi querido bonsai, aportándome una nueva lección: donde menos lo esperaba, en medio del tronco seco y cicatrizado, dos nuevos brotes.

Buenas tardes y bienhallad@s:

¿Qué tal por vuestros respectivos lugares? Aquí en Bilbao, ha comenzado ayer a llover... y llevábamos tantos días maravillosos de sol, de luz y de calor, que ya no nos acordábamos de la lluvia más que como un eco lejano del pasado. Bienvenida también.


Hoy entramos en materia con las microacciones... es un nombre nuevo para un concepto antiguo: igual que el anciano que portaba cubos llenos de tierra para cambiar de lugar la montaña que le quitaba las vistas, o la táctica del queso de agujeros: ir quitando materia para que cuando llegue la tarea que nos proponemos, esté mucho más aligerada.



¿Cuál es la razón de esto? En muchas ocasiones dejamos para "más adelante" las tareas que realmente nos apasionan, la lucha por nuestros sueños.

Y es cierto que en muchas ocasiones no es posible realizar una gran acción para conseguirlos, y los días y los meses van pasando sin ver ningún avance.


Las acciones mínimas están para poder aportar cada día algo a la consecución de nuestros sueños.Responden a la pregunta: ¿Qué puedo hacer yo hoy para lograr alcanzar mi misión vital?


Y puede ser buscar un dato en internet, hacer una llamada de teléfono, sacar una fotografía, trazar una línea en un papel... La acción puede ser tan pequeña como decidas, lo importante es hacerla. Decides cuál va a ser y durante esa semana la repites siete veces (7 llamadas, 7 fotografías o lo que hayas decidido).

Al cabo de unos meses, vas a notar los avances, a la vez que ganas confianza en ti.

Algo fundamental para que esto sea eficaz: sea cual sea el compromiso que adquieras contigo mism@, cúmplelo. Dar tu palabra y llevarla a cabo nos afianza, y poco a poco podremos realizar acciones mayores.

Por ejemplo: si tu objetivo es sacar una carrera univesitaria, tu acción mínima puede ser: buscar información sobre la misma, o estudiar una lección... o mejor aún, más pequeña: leer una hoja. Es mucho mejor para tu asertividad decir que vas a leer una hoja y hacerlo que decir que vas a estudiar una lección y dejarlo...

Si la acción puede dividirse, divídela. Si te prometes leer una hoja y lees veinte, mejor. Siempre más.

Cuando estés ya preparad@, podemos hablar de las acciones. Mientras: ¿puedes y quieres hacer una acción mínima para conseguir tus deseos?

Mi bendición, un saludo. Mi bendición:


Virginia Castanedo



Creatividad, Arteterapia y Educación emocional 
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