martes, 8 de diciembre de 2009

Responder o reaccionar 1


Visita el perfil freelance de Virginia Castanedo en InfoLancer.net Uno de los bellos contrastes otoñales: el azul ultramar claro de las torres Isozaki con el amarillo de los árboles que otoñan.



Buenos días del puente de diciembre:

Aquí vuelvo a la vida normal con toda la tarde por delante tras haber desconectado. Menos mal que diciembre está ahí, con tantos días festivos por delante. Y con el sol.

Hoy hablaremos de las reacciones, aprovechando un ejemplo maravilloso de un grupo que participa en curso de Motivación que estoy impartiendo,.

Comenzamos hablando de los disparadores emocionales o puntos flacos:
Te tocan un punto flaco cuando alguien:
• Te insulta.
• No te responde.
• Te quitan lo que crees que te pertenece.
• Pone en duda tu competencia
• No te respeta
• Te da consejos sin habérselos pedido.
• No te valora.
• Se cree superior a ti.

Cuando alguien toca un punto flaco,y cada persona tenemos los nuestros, explotas. No todas las explosiones producen ruido, a veces lo haces interiormente. Sabes que te ha perjudicado y también a todo el que se encontraba alrededor.

CONSECUENCIAS de tocar un punto flaco:
Tienes la sensación de que te han atacado, aunque no se haya producido una agresión física. Aparte de tener esa sensación, eres incapaz de evaluar la situación y decidir la mejor manera de reaccionar. Tus emociones son tan fuertes que rigen tus acciones antes de serenarte lo suficiente para pensar en lo que es correcto. Cuando actúas impulsada por tus emociones, cometes errores que no puedes remediar. Hieres de forma irrevocable a los demás y a ti mismo-a.

Lo terrible no es que toquen tus puntos flacos o que toques los de los-as demás, sino que la ira que ello implica se produce cada vez con mayor frecuencia; parece que nuestros puntos flacos están cada vez más cerca de la superficie. El grado de agresión que soportamos antes de explotar es cada vez menor.

¿Cuándo fue la última vez que explotaste, que perdiste la cama?
¿Cuándo te irritaste tanto que arremetiste contra el primer inocente que había a tu lado? -
¿Cuándo fue la última vez que heriste a tu pareja, a tu hijo, a tus padres, a un amigo, a un colega porque no os poníais de acuerdo?
¿Cuándo fue la última vez que estallaste?
¿Cuándo tocaste el punto flaco de alguien y a la vez te hiciste daño a ti mismo-a?


Cada persona, además, reaccionamos de manera diferente ante los disparadores emocionales: hay iras explosivas, diferidas, vengativas, reprimidas. Además de las explosiones coléricas, los puntos flacos también pueden provocar en nosotros-as-as otras conductas desagradables, como una actitud sumisa que reprime la ira, aislarnos…
Hay algo nuevo en el aire y todos-as podemos percibirlo: las relaciones parecen más frágiles, la violencia gratuita es cada vez más frecuente y también nuestros estallidos.

¿Qué causa la explosión? Detrás de un punto flaco hay una sensación de conflicto, surgen sentimientos de impotencia y la ira nos impide ver con claridad. En nuestra mano está transformar los conflictos comunicativos en desafíos a resolver, para generar más armonía. Saber cómo calmar a alguien que ha perdido el control cambiará tu vida.

Es muy importante comprender cuál es tu actitud ante los conflictos: antes de poder apaciguar tus puntos flacos (paso ineludible para calmar los de los-as demás), tienes que saber qué los excita y cómo es probable que reacciones.

El próximo día hablaremos de cómo podemos aprender a dar los primeros pasos para no saltar. Mientras, como tarea: ¿Puedes identificar diez cosas que te alteran? Cuanta mayor sea la sinceridad, más avances. A fin de cuentas, esa lista se queda para tu uso privado.

Un saludo.

Virgiñita

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