sábado, 9 de mayo de 2009

Días perdidos, días recuperados





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Otro jardín de paraguas, esta vez de José Ibarrola. En la panorámica, junto con una escultura de Oteiza. Magnífico conjunto.

Las dos siguientes fotografías se corresponden al de las torres Isozaki, una vista general y un detalle de un azul irreal, casi mágico, que me fascinó. El conjunto es hermoso, como una estrella que se derrama por las escaleras... y, a la vez, cuando me acerco, artificial: ningún aroma emana de esos colores.




Buenos días:

¿Qué tal por esos lugares donde os encontráis? Espero que fenomenal, y gozando de vuestro aquí y ahora.

La semana que viene se plantea repleta de actividades gratificantes que me van a compensar de estas últimas, absorbida en el agujero negro de las obligaciones.
El lunes organizo un taller de Creatividad para Artistas Bloqueados (detalles mañana).

De momento, la semana del olfato se zanja de manera abrupta y con la sensación real de no haberla aprovechado. En los últimos días, de hecho, me he dado cuenta de que no había tomado ninguna anotación referente a los olores, lo que conlleva no haber sido consciente en plenitud de ningún momento con sustancia... esos días en los que no recuerdo qué he hecho a diferentes horas de día. Días perdidos.

Conclusiones del olfato:

Cuando mi respiración es superficial (abarco sólo medio pulmón), no capto los olores. Me he dado cuenta de que hay que inspirar llenándolos de oxígeno. De hecho, cuando lo hago así, me siento con más energía y más despierta.

En otras ocasiones ha sido mi mente la que ha querido imponer los olores, en vano. Demasiada razón en el instinto coarta la creatividad. Recuerdo dos ejemplos concretos: un día, recién levantada, abro la ventana, con la ilusión de zambullirme en el aire puro. Nada. Minutos después, mientras me preparo el desayuno, es cuando noto una vaharada de frescura.

En otra ocasión, veo a un operario segando el césped, y me acerco frotándome mentalmente las manos. De nuevo decepción por poner expectativas antes de los hechos: había estado lloviendo durante horas, y la humedad tapaba lo demás.

Me hubiera gustado hacer una cata de olores, la semana del gusto la voy a preparar a conciencia.

En todo caso, ir experimentado la visión de los jardines me ha llenado el alma y lo veo como el colofón a las semanas de la vista.

Y ahora que releo lo escrito, en realidad algo he podido recuperar de estos días febriles, gracias a las anotaciones y a tener presente que luego iba a volcar esto en el blog. Gracias.

Un saludo, y hasta mañana.
Virgiñíta.

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